Desde el año 2023, Andalucía cuenta con una herramienta destinada a mejorar la atención sanitaria que reciben la ciudadanía pero que ha abierto una brecha entre los médicos de primaria y los hospitalarios. Hablamos de la teleconsulta. Un método mediante el que un facultativo de un centro de salud puede volcar en un sistema informático todas las pruebas complementarias que se le haya hecho a un usuario para que un médico del hospital de turno pueda mirarlas y responder casi al momento para pautar un tratamiento o agendar una cita con dicho especialista. El problema, sin embargo, es que hay quienes están haciendo un mal uso continuado de esta herramienta.
Así, la teleconsulta está generando malestar entre médicos de familia que denuncian que se están reduciendo citas con los médicos de hospital porque esta herramienta permite despachar con demasiada facilidad el cuadro clínico de un ciudadano. Dicho de otro modo: se está convirtiendo en una barrera de entrada que en algunas ocasiones deja a los usuarios sin posibilidad de que les vea un especialista hospitalario que debería atenderles en persona y no basándose simplemente en imponer una pauta de fármacos por lo visto en unas pruebas complementarias que tiene disponibles gracias a este sistema telemático.










