Antes, los pueblos antiguos subían a altares de piedra para arrancar corazones a sus enemigos y así ganarse el favor de sus dioses. Ahora, regalamos “corazoncitos” virtuales en la pantalla de nuestro móvil con la esperanza de que Internet nos devuelva un poco de cariño y nos cure la soledad. La reflexión la hace Pablo García (Gijón, 1984), musicalmente conocido como Pablo Und Destruktion, que lleva más de veinte años recorriendo carreteras con su guitarra a cuestas como trovador, pero a la vez es psicólogo social y ha estado dos décadas estudiando cómo funciona nuestra imaginación. Un análisis que le ha hecho darse cuenta de que, por mucho avance tecnológico que haya, los humanos seguimos respondiendo a los mismos rituales y miedos de siempre.

El también escritor ha plasmado todas estas reflexiones en Música de carne: Pop, seducción y sacrificio, una obra que invita a mirar la música de una forma totalmente distinta. No como un simple entretenimiento para bailar, sino como la herramienta de control mental más antigua que existe. Pablo Und Destruktion indaga en cómo la industria del pop de masas utiliza las canciones para jugar con nuestras emociones, engancharnos a través del cerebro y exprimir nuestro tiempo. Pero no solo eso: también la relevancia de la cultura en la política, el relevo que ha intentado coger a la religión y la cada vez mayor falta de conciencia de clase entre los artistas.