Durante el Mundial de 2026, Gary Lineker ha tenido que actualizar su icónica frase sobre el fútbol de selecciones: “El fútbol es un juego simple. Veintidós hombres persiguen una pelota durante 90 minutos y al final los alemanes ya no siempre ganan. La versión anterior queda relegada a la historia”. Lineker, un icono en Inglaterra, fue el máximo goleador del Mundial 86 y es ahora uno de los comentaristas deportivos más reputados en Reino Unido. Un 4 de julio de 1990, en Turín, Alemania Federal eliminaba en la tanda de penaltis a la Inglaterra de Lineker. A pie de campo, el inglés dejó para la posteridad una sentencia que definió un deporte durante décadas: “el fútbol es un juego de once contra once en el que siempre gana Alemania”.

En aquel Mundial de Italia la sorpresa fue la Camerún de Roger Milla, que se coló en cuartos de final. Del sueño la despertó precisamente Inglaterra, que venció a un equipo de futbolistas que apenas había salido de África, formados en campos de tierra y con escasos recursos. Aquella Camerún fue mítica y es difícil encontrar a algún aficionado al fútbol que no fuese con ellos, desde el partido inaugural frente a Argentina hasta aquellos octavos de final en Nápoles en los que eliminaron a Colombia.