OpiniónLa educación es un derecho sustentado en disposiciones constitucionales y políticas que han sido implementadas, mal que bien, durante este milenio.ESCRITORA05.07.2026 23:01 Actualizado: 05.07.2026 23:01 “Con los niños no”, advierte Carlos Alonso Lucio, el consejero espiritual, el superamigo o el conductor del arca —no sé cómo denominarlo— del nuevo presidente, cuando le preguntan por las posturas del gobierno entrante frente a asuntos de género, inclusión y educación. Su tono de converso, que resultó tan eficaz para conducir a las familias cristianas a la “Patria Milagro” de Abelardo, mezcla citas bíblicas con lo que llama “derechos fundamentales de los niños” para insistir en el rechazo al “cambio de sexo de niños de cinco años”. Las expresiones que van entre comillas se han convertido en los nuevos clichés para gratificar a muchos electores desinformados, como ocurrió en la campaña que derrotó a Santos en 2018 con unas cartillas de educación sexual que muchas huestes fervientes condenaron sin siquiera haber leído.Ahora, cuando Viviane Morales, la pareja de Lucio, se anuncia como ministra de Educación, el cliché funciona como el acto de fe del nuevo ministerio, pues cada gobierno trae sus propios activismos, sus obsesiones, y sus muletillas, y frente a la inmensidad (paquidérmica) del MEN, con sus retos cotidianos anclados en una realidad apremiante, quizás sea un acto de supervivencia lanzar frases del tipo “no te metas con mis hijos”, y creer, al menos antes del 7 de agosto, que basta con tener como consigna la oposición al cambio de sexo a los cinco años para manejar la cruda realidad de un ministerio que se ocupa del (no) futuro de esa “patria milagro”.Cualquier asesor cercano al MEN podría haberles dicho, como alfabetización inicial, que no será tan fácil ni bastará con esgrimir “valores” o “religión” para afrontar los grandes desafíos de la cartera educativa. Entre el proyecto de nación que cada gobierno imagina y las contingencias cotidianas del sistema, con sus problemas de inequidad y sus tensiones sindicales, presupuestales y operativas, hay una condición híbrida a la que no le bastan esas generalizaciones.La educación en Colombia es un derecho (gracias, Lucio) que se sustenta en disposiciones constitucionales y políticas de Estado que han sido implementadas, mal que bien, durante este milenio. Y aunque el nuevo equipo de gobierno aspire a fortalecer la autonomía en educación religiosa, hay diversidades, no solo de género, que están sostenidas en un orden constitucional. Más allá de ideas, hay urgencias operativas y desafíos relacionados con la inercia burocrática, las inequidades propias del país y la desarticulación territorial que se traducen en brechas de calidad entre la educación oficial y la privada, entre centro y periferia, entre niños y niñas y entre cobertura y calidad, por citar las más diagnosticadas.Desde las dos subdirecciones del MEN —la de la educación preescolar, básica y media y la de la educación superior— la inequidad atraviesa el sistema, y aunque el acceso a los tres grados de preescolar ya es un consenso, al menos en teoría, en el ciclo de educación inicial, de cero a tres, cerca del 50 % de la población está desatendida, por no mencionar la educación superior, que fue la obsesión de Petro, y que dejó la Ley 2568 de Reforma de la Educación Superior, con el desafío de su implementación.Más allá de grandes declaraciones, o dogmas o activismos, uno de los grandes desafíos del ministerio es crear capacidad para contratar y administrar los recursos del sistema educativo según las políticas públicas y la arquitectura institucional. El otro, como siempre, es la relación con Fecode. Ambos requieren la obligación de conversar y concertar y partir de lo que ha sido construido para situar la garantía de los derechos de los niños en el centro, como pregona Lucio. Ese es el punto y ya veremos.YOLANDA REYES Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.