El nuevo sistema digital de control fronterizo de la Unión Europea, conocido como Entry-Exit System (EES), está generando importantes retrasos en varios aeropuertos europeos. En algunos de ellos, como el de Berlín-Brandeburgo, las colas para los pasajeros extracomunitarios pueden alcanzar las dos horas de duración. “De cara al verano, la situación es insostenible”, ha dicho Aletta von Massenbach, máxima responsable del aeropuerto berlinés, en declaraciones a la BBC. En su caso, el problema se encuentra sobre todo en la Terminal 2, que es la que recibe a la mayoría de los viajeros británicos al ser la que utilizan las aerolíneas low-cost. Y es que, dejando a un lado los permisos de residencia y los visados de larga duración, los únicos pasajeros extracomunitarios que no están sujetos al EES son aquellos que pertenecen al Espacio Económico Europeo —Islandia, Noruega, Liechtenstein— o los que tienen pasaporte suizo. “En el marco del EES, las autoridades fronterizas recopilan datos sobre la identidad y los documentos de viaje de los viajeros extracomunitarios, registran sus entradas y salidas, así como datos biométricos tales como huellas dactilares e imágenes faciales”, explica a El Confidencial un portavoz del aeropuerto de Berlín-Brandeburgo. “Todo esto requiere tiempo, añade complejidad y, al no existir la posibilidad de realizar un pre-registro digital, provoca tiempos de espera más largos durante los periodos de mayor afluencia”. Con todo, añade el portavoz, la situación en la capital alemana sigue siendo “gestionable”, aunque “no siempre cumpla con nuestros estándares de calidad”. Por su parte, Agata Lyznik, portavoz de la asociación ACI Europe, que representa a más de 600 aeropuertos repartidos en 55 países, ha explicado en una conversación con este periódico que el nuevo sistema de control –que requiere el escaneo del pasaporte, el registro de huellas dactilares y la toma de una fotografía en kioscos electrónicos– no está funcionando como debería debido a un cúmulo de factores. TE PUEDE INTERESAR Entre ellos destaca la falta de personal en algunos pasos fronterizos, problemas en los equipos técnicos –como los quioscos electrónicos donde el viajero extracomunitario realiza los trámites– y la inestabilidad del propio sistema central, que sufre interrupciones frecuentes. Todo ello, añade, ha provocado un aumento significativo del tiempo de procesamiento por pasajero. ¿Hasta qué punto? Según un informe reciente elaborado por ACI Europe, los tiempos de procesamiento en los controles fronterizos han aumentado hasta un 70% en algunos aeropuertos. Lo anterior pudo ser más o menos llevadero, dependiendo del lugar, durante el último par de meses (el EES entró en vigor el 10 de abril). Pero ahora, tal y como advierte Aletta von Massenbach, ha adquirido una nueva dimensión con la llegada del verano y la consiguiente avalancha de visitantes. Todo se ha multiplicado. Los retrasos, que en ocasiones han provocado la pérdida de vuelos de conexión, y la longitud de las colas en lugares como Berlín, Lisboa o París, entre otras ciudades europeas. “Nos encontramos ante una tormenta perfecta”, añade Lyznik, antes de subrayar que su organización ha pedido a la Comisión Europea que permita una mayor flexibilidad para los Estados miembros durante este verano a la hora de gestionar el EES. Incluyendo, dice, la posibilidad de suspender preventivamente el sistema cuando surjan problemas operativos. La Comisión Europea, por su parte, ha rebajado el tono de las críticas y sostiene que el impacto del EES sigue siendo limitado en la mayoría de los aeropuertos de la Unión Europea. Un portavoz del Ejecutivo comunitario, en declaraciones recogidas por el Manchester Evening News, ha asegurado que Bruselas es consciente de las preocupaciones expresadas por ACI Europe y que responderá a ellas en breve. Mientras tanto, el portavoz recordó que el sistema comenzó a implantarse de forma gradual a partir de octubre del año pasado y solo cuando “todos los Estados miembros confirmaron estar preparados para ello”. Su objetivo, insiste, no es otro que “mejorar la seguridad de los ciudadanos de la Unión Europea y, al mismo tiempo, garantizar la fluidez de los desplazamientos para los viajeros legítimos”. TE PUEDE INTERESAR La Comisión sostiene además que, allí donde se están registrando retrasos significativos, conviene analizar la situación de cada Estado miembro, ya que los problemas pueden deberse no tanto al EES como tal, sino a la falta de personal, de infraestructura o de equipos adecuados para gestionar el aumento de pasajeros. En otras palabras, mientras el sector aeroportuario atribuye las colas a una combinación de problemas técnicos, operativos y de personal, Bruselas sostiene que las incidencias son limitadas y dependen, sobre todo, de la preparación de cada Estado miembro. Los propios aeropuertos, por su parte, apoyan los objetivos del nuevo sistema, pero reclaman más margen para gestionar una transición que, con la llegada del verano, está poniendo a prueba su funcionamiento. Sea como fuere, el episodio del nuevo sistema digital de control fronterizo de la Unión Europea ilustra, una vez más, la dificultad de desplegar de forma simultánea un sistema tecnológico común en decenas de pasos fronterizos gestionados por administraciones nacionales, con recursos, infraestructuras y niveles de preparación muy diferentes.
Horas de colas y pasajeros perdiendo vuelos: horror veraniego para los aeropuertos europeos
El sistema biométrico EES está disparando las esperas de los viajeros extracomunitarios. El sector reclama más flexibilidad a Bruselas a la hora de aplicarlo













