De un desconchado techo en los bajos de la calle Orense de Madrid cuelga un gigantesco cartel oxidado. Está a pocos pasos de la Torre Picasso, en pleno centro financiero de la capital, pero se nota a simple vista que en julio de 2026 el letrero no vive su mejor momento. El viejo anuncio señala la sede de El Cobrador del Frac, un icono español, que, al igual que el cartelón, vivió tiempos mejores. La silueta que durante décadas fue la mayor pesadilla de los deudores patrios ha visto cómo la historia le está pasando por encima. Esta sede en el centro de Madrid, rodeada de señales y pegatinas con la silueta del traje que les hizo famosos, es la única que queda abierta de la compañía. Sus gestores se niegan a hablar sobre la situación de la empresa ante las preguntas de El Confidencial, pero este local es el único con teléfono al que contestan y ya no aparecen más direcciones en su rudimentaria página web. Justo internet es el invento que está tirando por tierra su negocio y el de muchos de sus imitadores. Gracias a la red, ya no necesitas perseguir a alguien ni para cobrar una deuda; basta con rastrear su huella digital. Axactor, KRUK, GSS Line o Lindorff son algunas de las empresas que están triunfando con este nuevo modelo, pero tampoco se libran de la polémica, pues han sido denunciadas y sancionadas por acoso, llamadas insistentes o mala gestión de los datos personales. Como intermediarios, normalmente en procesos extrajudiciales, ya no necesitan de agentes para ir de casa en casa pidiendo el dinero o avergonzando al deudor; basta con algo de investigación online, un teléfono y una serie de llamadas o mensajes. También se suele apretar con los ficheros de morosidad o contactar a terceros. "El mundo de los recobros ha cambiado bastante. No solo por la llegada de internet, también han cambiado las leyes, el perfil de los deudores, los acreedores... Y el modelo del frac se ha quedado anticuado", cuenta Antonio Gallardo, responsable económico de Asufin, asociación de consumidores que ha hecho diversos informes sobre empresas de recobro. "Ahora, la mayoría de las quejas que nos llegan son de gente vulnerable que entra en microcréditos y no puede hacer frente a deudas con intereses abusivos. Lo que suelen contar es que los cobradores les contactan al teléfono constantemente, contactan a sus familiares, se confunden de deudores, les meten en ficheros de morosidad que no les corresponden... Cuanto más jugosa es la deuda, más agresivos son." Uno de los carteles de El Cobrador del Frac. (Guillermo Cid) Poco tienen que ver esos perfiles vulnerables con los que convirtieron a los cobradores disfrazados en un icono nacional. Estos se hicieron famosos e hicieron dinero en los 90 y los 2000 siguiendo a empresarios con grandes deudas y un miedo atroz a que alguien viera cómo les seguía un extraño personaje. A cambio se llevaban unos buenos honorarios y un porcentaje de lo recuperado. Ahora, las cifras de morosidad están en mínimos, las leyes siguen de cerca el problema y hasta el propio negocio ha preferido mutar. En el caso de los grandes deudores, no hace falta montar esos espectáculos para cobrar, ni tampoco es lo más eficaz ni discreto si buscas que alguien salde una pequeña deuda que no puedes llevar a los tribunales. Los datos son muy claros y apuntalan esta visión del sector. La morosidad en entidades bancarias apenas supera el 2%, la mitad que en 2020. Y la cifra no ha parado de bajar desde los peores años de la crisis financiera de 2008. El punto más tenso está en las entidades de crédito, las que suelen dar estos préstamos más arriesgados: aquí el ratio de morosidad sube al 5%, según los datos del Banco de España. En este caso el porcentaje de impagos solo se ha reducido cerca de un 1% desde 2020. Con estas cifras se entienden mejor los resultados que ofrecen empresas como El Cobrador del Frac. En su conglomerado de sociedades se evidencia una profunda caída, con la sociedad original y portadora de la marca comercial (El Cobrador del Frac SA) en liquidación y dando pérdidas millonarias. La supervivencia del negocio queda seguramente en Elcofrac SL, una entidad operativa y saneada, aunque con un volumen de negocio muy lejano a sus años de esplendor, con 200.000 euros de ingresos y un modesto beneficio final de 23.000 euros. Gestión de Cobros Tucán SL, uno de sus imitadores, facturó en 2023 unos 11.000 euros. Todo esto contrasta con que, en general, el negocio de las empresas de gestión de créditos vive un buen momento, con la recuperación de más de 13.000 millones en 2025, casi un 4% más que en 2024, según la Asociación Nacional de Empresas de Gestión de Créditos (Angeco). El tamaño total de sus carteras alcanzó 469.768 millones de euros y el número de expedientes gestionados también creció, alcanzando 135,5 millones, un 3,3% más respecto a 2024. De ellos, cerca del 89% continuaron gestionándose por vía amistosa. Las nuevas tecnologías han hecho mucho más eficiente, rápido y discreto el trabajo de estas compañías. Mediando a distancia y tirando de ficheros o bases de datos, se resuelven más impagos, se consiguen más contratos y se tienen menos enfrentamientos. Además, muchas de las empresas hacen hincapié en las prácticas éticas y la búsqueda de acuerdos amistosos. Pero como se ve en las denuncias de usuarios a instituciones como la AEPD y sus correspondientes condenas, internet también ha aligerado el trabajo de los que están sustituyendo, en la frontera de la legalidad, a los cobradores disfrazados. Incluso la IA ha supuesto también un empujón. La anomalía española "En realidad, estos cobradores disfrazados nunca han supuesto un porcentaje muy importante en las cifras de negocio del sector; han rondado siempre cerca del 1%. Pero es verdad que con sus excentricidades se convirtieron en iconos", cuenta Pere Brachfield, experto en morosidad y profesor de Finanzas de EAE Business School. Este experto lleva décadas dedicado a este mundo, incluso dice haber creado la morosología y defiende el papel de las entidades profesionales. "El grueso del sector hace un trabajo serio, siguiendo la legislación y respetando los derechos de todos. Es verdad que hay una parte del ámbito extrajudicial que sigue con prácticas dudosas, pero sobre todo porque se aprovecha de la falta de legislación." Según Brachfield, España es el único país europeo que no cuenta con normativa específica que limite la labor de estas empresas de recobro en el ámbito extrajudicial. Incluso en América Latina, región de la que provienen las empresas de cobradores disfrazados, están prohibidos desde hace años. "El caso del frac viene de una empresa argentina que aquí unos empresarios decidieron copiar. Pues en Argentina lleva décadas prohibida, pero aquí seguimos sin tratarlo", señala. "Durante años fue un negocio tan redondo que le salieron un montón de imitadores; con los años ha ido perdiendo interés." El exfutbolista mexicano Efraín Juárez pasando por delante de un empleado de El Cobrador del Frac durante su presentación con el Real Zaragoza. (EFE) Esa falta de normativa es lo que lleva a muchas empresas a jugar al límite. Como comenta el propio experto, sí que han ido apareciendo normativas que golpean de lleno a estas prácticas, una sentencia del Tribunal Supremo de 2001 que decía que estas persecuciones atentaban contra la intimidad y la imagen, la reforma del Código Penal de 2015 que introdujo el delito de acoso, o el desarrollo de las leyes de protección de datos. Además, Brachfield, que sobre todo se dedica a las deudas B2B, es optimista con respecto al futuro. La ley Crea y Crece, impulsada por el Gobierno en 2022 y que fue un fiasco para conseguir sus objetivos principales, puede convertirse en una gran aliada para los negocios que sufran con los deudores. Se ha creado un Observatorio Estatal de la Morosidad Privada que a partir de 2028 compartirá un listado público, similar al que ya elabora Hacienda, con las empresas que no paguen en 60 días, lo que marca la ley. "Es una pena que no contemple multas para las compañías que no cumplan plazos, pero bueno, creo que este listado puede ayudar a cortar por lo sano con este problema". Sin embargo, para asociaciones como Asufin, aún quedan muchos flecos sueltos. "Ahora el negocio está en la compra y venta de esa deuda de malísima calidad. Hay muchas empresas que la compran como una apuesta de gran riesgo, pero de la que puedes sacar grandes beneficios", detalla Gallardo. "Imagina una entidad que da un microcrédito de 300 euros. Son préstamos a gente vulnerable, tan arriesgados que pueden generar unos 100 euros de interés al mes que estás sin pagar. Eso se va acumulando y acumulando. Al final del año coge la empresa y vende esa deuda, lo hace por los 300 euros o incluso menos, para tapar el agujero y olvidarse, pero el que la compra, si consigue el recobro, puede triplicar la inversión fácilmente. De ahí que sean tan agresivos." El miedo a exponerse En Asufin incluso dudan de si estos créditos se dan para que se devuelvan en los plazos estimados o si muchos de ellos ya se piensan con la idea de que muchos clientes no los puedan pagar y aprovechar los altísimos intereses de demora. "Hablamos de gente en situaciones extremas, que va a intentar pagar como pueda y en ningún caso se va a animar a denunciar o poner el caso en conocimiento de las autoridades. Además, es su única forma de financiarse. Es el eslabón más débil en todo esto", señala Gallardo. De momento, el Gobierno de Pedro Sánchez sí parece interesado en tapar también este agujero. O al menos el Ministerio de Economía, que presentó hace unos meses el anteproyecto de la nueva Ley de Contratos de Crédito al Consumo. Por primera vez, se establecen topes máximos para los intereses, que se actualizarán trimestralmente por el Banco de España. En el caso de los microcréditos, la ley es tajante: no podrá superar un interés del 4% y deberá permitirse la devolución en 3 plazos. La nueva ley de Crédito al Consumo establece que los microcréditos no podrán tener un interés superior al 4% No solo entra en esto, sino que también pone coto a qué empresas pueden dar préstamos. Toda compañía interesada en este negocio deberá contar con el visto bueno del Banco de España. Aunque esto también tiene sus detractores que aseguran que la regulación del sector puede acabar con aún más gente fuera del sistema acudiendo a prestamistas informales sin garantías. Entonces, se volvería al mismo punto de partida. De momento, en este abrasador verano la oficina de El Cobrador del Frac en Madrid sigue abierta y funcionando. Lo que sus gestores tampoco se animan a contar es si tienen sobre la mesa la opción de sacar de la calle a sus últimos agentes y ponerlos, como muchos de sus competidores, a teletrabajar.
Antes te seguían por la calle, ahora tienen otros trucos: las empresas que han jubilado al Cobrador del Frac
Las pintorescas compañías de recobro que llenaban el país atraviesan su peor momento. Para cobrar una deuda ya no necesitas perseguir al deudor con un disfraz, basta con buscarle por internet









