Las cartas de Amarna revelaron las intrigas diplomáticas del antiguo Egipto y expusieron la trastienda del poder durante el reinado de AkenatónHace unos 3.400 años, las cartas de Amarna dejaron al descubierto la trastienda del poder en el antiguo Egipto y fueron comparadas por la asirióloga Selena Wisnom con un “Wikileaks de la Edad del Bronce”, según la revista National Geographic. Halladas en o cerca de Tell el-Amarna, estas tablillas de arcilla reúnen quejas, exigencias, disputas y maniobras diplomáticas de la época de Akenatón.Las cartas de Amarna forman el núcleo de un archivo de 380 tablillas de arcilla del siglo XIV a. C. encontradas en o cerca de Tell el-Amarna, en Egipto. Se las considera una suerte de Wikileaks de la Edad del Bronce porque, según National Geographic, no recogen mensajes preparados para difusión pública, sino reclamos, demandas, esperanzas y peticiones de gobernantes de todo el Cercano Oriente dirigidas al rey de Egipto, la superpotencia de ese tiempo.PUBLICIDADEl conjunto abarca el final del reinado de Amenhotep III, el de su hijo Amenhotep IV, que después adoptó el nombre de Akenatón, y los primeros años de Tutankamón. Ese periodo coincidió con el traslado de la capital desde Tebas a una nueva ciudad en el desierto, Amarna, que durante un lapso breve atrajo a dignatarios de distintos puntos del mundo antiguo.“Las quejas, exigencias, esperanzas y peticiones sin filtro de gobernantes de todo el Cercano Oriente dirigidas al faraón”, explicó Wisnom a National Geographic.La correspondencia de Amarna abarca el final del reinado de Amenhotep III, el gobierno de Amenhotep IV o Akenatón y los primeros años de TutankamónLa correspondencia muestra un equilibrio desigual entre Egipto y sus interlocutores. Los estados menos poderosos del Levante pedían protección a cambio de lealtad, mientras Asiria y Babilonia exigían que Egipto los tratara como iguales.PUBLICIDADLos matrimonios dinásticos eran otro foco de malestar. Wisnom señaló que, aunque era habitual enviar princesas a cortes extranjeras, el rey de Egipto nunca entregaba a sus hijas, un gesto que otros soberanos interpretaban como un desaire.Una de las cartas más tensas exige saber qué ocurrió con una princesa casita, también descrita como babilonia, enviada a la corte egipcia y que luego desapareció. La respuesta del faraón, recogida por National Geographic, acusa a los emisarios babilonios de ser “don nadies” y mentirosos incompetentes que no supieron reconocerla.PUBLICIDADEsa disputa iba más allá de la desaparición de la princesa. Al revisar el intercambio, el conflicto giraba en torno a regalos perdidos, hasta el punto de que el faraón decidió dejar de enviar obsequios si los suyos seguían sin llegar.Las cartas de Amarna reflejan que los estados del Levante pedían protección a Egipto, mientras Asiria y Babilonia exigían ser tratadas como potencias igualesLa desconfianza también aparece en las cartas del rey de Arzawa, un dominio situado en Cilicia, en el oeste de la actual Turquía. Según explicó Alice Mandell, profesora de Lenguas y Culturas del Cercano Oriente en la Universidad Johns Hopkins, el monarca pidió que solo le enviaran mensajes en hitita porque no confiaba en los escribas ni en los mensajeros egipcios que trabajaban en acadio.PUBLICIDADLas tablillas sorprendieron a los egiptólogos porque no estaban escritas en jeroglíficos. Usaban acadio cuneiforme, la lengua franca de la diplomacia antigua, que también podía adaptarse a otras lenguas, como el hitita y el hurrita.El archivo también permite observar a quienes actuaban detrás de los reyes. Los análisis de escritura identificaron escribas de distintas cortes y ciudades, y los estudios petrográficos de la arcilla permitieron rastrear dónde se fabricó cada tablilla y seguir la trayectoria de algunos de esos especialistas.PUBLICIDADMandell, citada por National Geographic, reconstruyó ese mundo en un libro reciente y destacó el caso de un escriba vinculado a la corte de Abi-Milki de Tiro.Las tablillas de Amarna sorprendieron a los egiptólogos porque fueron escritas en acadio cuneiforme, la lengua diplomática de la Edad del BronceSobre la situación de Tiro, Mandell la resumió con una frase: “Están en una isla y necesitan agua, comida y combustible”. La investigadora añadió que ese escriba conocía la cultura de la corte egipcia con más detalle que cualquier otro del antiguo Levante.PUBLICIDADEse conocimiento incluía contacto con escribas egipcios, dominio de los asuntos del momento y comprensión de las reformas religiosas de Akenatón. Mandell planteó que pudo haber sido destinado a facilitar la transición de poder entre monarcas y a vigilar de cerca al rey títere egipcio en Tiro.Otro caso citado por el periódico es el de un escriba de Jerusalén que añadía mensajes secundarios en el reverso de las tablillas. Eran resúmenes para el escriba receptor, pensados para concentrar las ideas del mensaje y evitar malentendidos con costo político.PUBLICIDAD
Las cartas de Amarna: el archivo de 3.400 años que reveló las intrigas del poder en Egipto
Un conjunto de tablillas halladas en Tell el-Amarna, reúne reclamos y maniobras diplomáticas del Cercano Oriente y expone la trastienda del reinado de Akenatón, en lo que National Geographic compara con un “Wikileaks” antiguo











