En septiembre del 2025, en Diario EL UNIVERSO el Ministerio de Educación dio a conocer que en el país había 450.000 niños y adolescentes entre 13 y 17 años que no asistían a escuela o a colegio alguno.En este momento no dispongo de una cifra actualizada, pero la realidad habla por sí misma. Todavía hoy en el país hay niños y adolescentes que por distintas razones, sobre todo económicas, no pueden acceder a los distintos niveles educativos. Algunos de esos jóvenes se dedican a oficios que aprendieron fácilmente y muchos se convierten en chicos callejeros que son reclutados por bandas y grupos de delincuencia organizada (GDO) para vincularlos y prepararlos para cometer delitos. Empiezan trabajando en transporte de armas hacia el sitio donde se producirá el atraco, también actúan de campaneros para dar aviso de la presencia o arriba de los policías. Y poco a poco se van involucrando en delitos cada vez más graves y violentos hasta llegar a cometer secuestros y asesinatos. Las personas que los reclutan buscan ganarse su confianza y sus víctimas son, generalmente, menores vulnerables, que viven en la pobreza, de familias disfuncionales, desertores de la escolaridad. Los párrafos que anteceden son una introducción, que nos lleva a pensar en las soluciones que se necesitan. Estamos cerca de un periodo electoral (el 29 de noviembre son los comicios seccionales para elegir concejales, alcaldes, prefectos y juntas parroquiales) y los candidatos ofrecerán lo que creen que los sufragantes esperan, pero es importante que la ciudadanía se prepare para conocer la historia del candidato, no solo hay que oír lo que diga, hay que conocer lo que ha hecho y lo que hace y, algo muy importante, es también enterarse de quiénes son los que lo propusieron y quiénes serán sus colaboradores.Sin embargo, no solo es la función pública la que debe sentirse responsable de la realidad social y económica que vive el Ecuador, los ciudadanos somos también responsables, no solo de elegirlos, sino de nuestra propia aptitud. No son los funcionarios públicos los responsables de que no se saque la basura en el momento oportuno, no son tampoco los funcionarios públicos los responsables de que esperemos el último momento para cumplir con algunos requisitos que ciertas instituciones requieren y mucho menos de que los hijos no cumplan con las tareas escolares.Los niños y jóvenes que están en las calles de nuestro país sin estudios, sin visión de futuro, agobiados por la pobreza, la falta de oportunidades y buscan formas de vivir en mejores circunstancias son víctimas fáciles de la presión de quienes los convencen con ofertas falsas que los conducen al delito y, en consecuencia, son castigados, pero ¿y el adulto que lo convenció?Como sociedad no debemos olvidar que todos los niños, los que se encuentran en situación de calle también, son sujetos de derecho que necesitan protección, derecho a la seguridad, la vivienda, la educación y la protección médica. (O)