Casi tres décadas después de que varios países latinoamericanos firmaran acuerdos de paz o dejaran atrás dictaduras y guerras civiles, la pregunta de qué hacer con ese pasado sigue abierta. Los conflictos armados que marcaron a la región durante buena parte del siglo XX no desaparecieron de la conversación pública con la firma de un documento: se transformaron en disputas sobre la memoria, la verdad y la justicia que continúan definiendo, hasta hoy, la relación entre los Estados y sus ciudadanos.

Al mismo tiempo, la firma de un acuerdo de paz no siempre significa el fin de la violencia. En distintos países de la región han surgido nuevas formas de conflicto, protagonizadas por grupos armados fragmentados que ya no buscan tomar el poder político, sino controlar territorios, economías ilegales y poblaciones enteras.

A esto se suman fenómenos como la desinformación en redes sociales, la polarización política y el uso de tecnologías como los drones, que han cambiado la manera en que se libran las disputas armadas y también las simbólicas.

Entender estas dinámicas, y las condiciones que permiten a un país construir una paz duradera, es el eje de la conversación con el politólogo alemán Stefan Peters, un investigador que ha estudiado estos procesos en América Latina.