En la economía, como en la vida, casi que ya no queda nada por inventar. Y Argentina puede estar viviendo en estos tiempos una nueva edición histórica de un fenómeno que la ciencia de la escasez ha estudiado a discreción y que en la realidad se ha concebido en bastantes ocasiones. Quizá nunca en América Latina. Y de ahí la originalidad. La reconversión del país en un estado netamente exportador, situación que se profundizará en los próximos cinco años, y quizá más allá también; estaría creando las condiciones de un nuevo ejemplo mundial de “Enfermedad Holandesa”. Definida como una situación de auge de un sector dominante (como la explotación de recursos naturales) que provoca la entrada masiva de divisas, fortaleciendo la moneda local y encareciendo al resto de las exportaciones que no aparecen en los rubros exitosos, lo que termina debilitando o destruyendo al resto de la industria nacional. En principio, la descripción breve y concreta de Argentina desde, aproximadamente, el último semestre del 2024. ¿Cómo se origina el problema? Primero se registra un auge exportador. El país en cuestión descubre o explora un recurso muy demandado, al que puede agregarse un poco de valor, para luego ser exportado a un precio importante. Aplica en general a alguno de estos bienes: gas, petróleo, minerales o productos agrícolas. Lo importante para el caso criollo, es que combina los cuatro.