Cuenta que su padre, médico, era muy cinéfilo y desde muy pequeña la llevaba al Palacio del Cine en el centro de Huelva. Allí descubrió obras maestras como Ben-Hur, Lo que el viento se llevó o 2001: Odisea en el espacio. También obras de culto como la trilogía ochentera de Indiana Jones.
Manuela Ocón confiesa que, posiblemente, Master and Commander sea su película favorita, de la que destaca no solo la emoción de la aventura, la belleza de su banda sonora o la historia de amor encubierta, sino el espectacular diseño de producción, que llevó a su equipo a un puntilloso proceso de casting por todo el mundo para elegir a la tripulación, a una meticulosidad extrema en la filmación del oleaje o una cuidada selección de las telas de los barcos.
Su última película, Los Tigres, también le devolvió al mar. En concreto, al litoral onubense de su infancia, para contar una historia sobre el ocaso de un buzo industrial, enmarcada entre las olas y el polo químico de Huelva.
Parece de justicia, casi de lógica astral, que sea ahora el Festival de Islantilla, ubicado en la provincia de su Huelva natal, el que le entregue el Premio de Honor de su 19ª edición: el Francisco Elías. “Todo eso junto me hace mucha ilusión”, confiesa.









