Una pelota cruza el cielo. Sale, no se esperaba, del estadio, cruza los pulcros barrios acartonados blancos por el cielo de New Jersey, no lejos de la casa de Tony Soprano. Gira en el Turnpike para entrar en la ciudad de Nueva York. Atraviesa la isla de Manhattan, las zonas pobres en los bordes de la isla, donde los campos de fútbol conviven con las canchas de basket, pequeños playgrounds, rodeados de una valla, donde son presentes las marcas del tiempo y de las infinitas batallas contra la droga. Atraviesa de nuevo el río del este, la opulenta zona de los Brooklyn heights, la caótica ciudad re-gentrificada del entorno de Fulton, luego más allá Atlantic/Pacific, sube por Flatbush, da la esquina a las esquinas sofisticadas del Park Slope y aledaños, supera la Biblioteca pública, el museo, el jardín botánico, y cae hacia las zonas caribeñas, ya al sur del parque. Se posa allí, un domingo por la mañana, temprano. En pequeños grupos, los jugadores se organizan, comparten café, calientan mínimamente, se distribuyen vestidos de camisetas que delatan los afectos y los deseos: Messi, Mbappé, Yamal, Neymar. Se autoorganizan para jugar hasta que las fuerzas aguanten.
Vienen de semanas muy largas, muchos de ellos son guatemaltecos, salvadoreños, panameños, mexicanos, algunos jamaicanos, también, algún haitiano, pero no tantos, a pesar de que al sur del parque hay una gran comunidad caribeña y africanos que han llegado a la ciudad más recientemente. Se mueven ahora con mucho cuidado, aún con más cuidado. Alguien a veces observa si hay desconocidos en vehículos oscuros merodeando la zona. No es el peor momento, porque durante el Mundial hay una tregua tácita, pero todos recuerdan historias de jóvenes jugadores retenidos en una cita rutinaria, en Cincinnati o en Houston, de padres arrestados camino del estadio en East Ruherford New York, no lejos de aquí, en el mismo lugar donde se juegan los partidos del campeonato. Ha pasado un año. Las redadas y las prácticas de Stop and frisk, (parada y detención) que la policía de Nueva York ya realizaba años atrás y que han vuelto hace unos meses, se han relajado. Tregua tácita. Pero es importante levantar la mirada, no hacia Dios, sino hacia Parkside Avenue, o hacia South Park West, a un lado y a otro, por si hubiera algún movimiento. Parece que ahora no.















