La Unión Europea (UE) lleva ya un cierto tiempo intentando encontrar una respuesta a una pregunta crucial: ¿cómo ser mucho más competitiva en un mundo en constante cambio y cada vez más marcado por la incertidumbre geopolítica, económica, digital, energética y climática? Publicidad"Europa lleva perdiendo competitividad años. En los últimos 30 años la competitividad ha bajado mucho", advierte una alta funcionaria del consejo europeo, que no duda en utilizar la palabra "crisis". Cansados de competir en el terreno económico y comercial con una mano atada a la espalda, cansados de los vaivenes de Donald Trump y cansados de ir de ingenuos por el mundo, los países europeos invocan la unidad como la principal baza para ganar la guerra de la competitividad.El camino está marcado: "El mercado único es nuestro gran activo", dicen muchas voces en Bruselas. El problema es que eso ya lo dicen desde hace al menos 30 años. Esta vez, sin embargo, parece que los dirigentes europeos están decididos a avanzar de verdad en esa dirección pese a los muchos obstáculos que hay en ese camino.¿Por qué ahora va a ser diferente? La pandemia mostró todas las vulnerabilidades de la economía europea frente a China y Estados Unidos e hizo saltar todas las alarmas. Algo había que hacer. En 2024, los famosos informes de Mario Draghi y Enrico Letta supusieron un punto de inflexión en este sentido. Draghi alertaba de la falta de competitividad de la UE y proponía inversiones masivas de entre 750.000 y 800.000 millones de euros adicionales para recuperarla. Su receta pasaba por reforzar la industria, ganar independencia energética e impulsar el mercado único. Letta, por su parte, ponía el acento en movilizar la ingente cantidad de dinero que hay en el ahorro privado europeo para evitar entre, otras cosas, que cada año 300.000 millones de euros de ahorro de las empresas y familias acaben invertidos en Estados Unidos.Publicidad"No queremos más diagnósticos, ya sabemos lo que hay que hacer", dicen desde Bruselas. Y la UE se ha puesto manos a la obra: en mayo de 2025, la comisión, presidida por Ursula Von der Leyen, presentó su estrategia para el mercado único. En abril de este año, las tres instituciones europeas (Parlamento, Consejo y Comisión) publicaron el documento One Europe, One Market (Una Europa, un mercado), una hoja de ruta para profundizar el mercado único europeo, la herramienta con la que Europa espera encontrar su lugar en el mundo y estar en condiciones de competir con China y Estados Unidos.Para alcanzar ese gran objetivo, la estrategia de Bruselas pasa por eliminar barreras regulatorias y administrativas entre los países miembros, reducir la burocracia y simplificar las normas, desarrollar la política industrial, impulsar el comercio al tiempo que se apuesta por un proteccionismo blando que imponga condiciones más estrictas a los inversores extranjeros —"como ellos hacen con nosotros", insisten en Bruselas—, y, sobre todo, reducir su gran dependencia energética del exterior y avanzar hacia la transición verde y digital. Consciente de que la esclerosis burocrática ha ejercido demasiadas veces de freno, esta vez la Comisión europea quiere correr todo lo posible. A finales de este año quiere tener ya preparados varios paquetes legislativos en diversas materias y sectores: ahí están el Industrial Acclerator Act (Ley de Aceleración Industrial) para desarrollar y proteger la industria europea y reducir la dependencia exterior, y el programa Made in Europe, concebido para que las empresas europeas puedan competir mejor con las extranjeras.PublicidadEn cuanto a agilidad, la UE tiene a mano el ejemplo del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia —también conocido como Plan de Resiliencia— que se aprobó en 2021 en plena pandemia y a través del cual en los últimos cinco años se han adjudicado más de 800.000 millones de euros con bastante rapidez gracias, precisamente, a la relajación normativa. "Una buen lección"El desarrollo del mercado único, el desarrollo de la industria, la transición energética o intentar desvincularse en la medida que pueda de los combustibles fósiles también cuestan dinero. La UE sabe que no solo tiene que moverse rápido, sino conseguir fondos con la misma rapidez. Sin embargo, la disponibilidad de dinero empieza a ser un poco escasa, advierten esas misma voces. Muchos en Bruselas creen que el Plan de Resiliencia es "una buena lección" a tener en cuenta a la hora de aprobar los próximas cuentas de la UE, el llamado Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034. En realidad, este MFP es el presupuesto de la UE para los próximos siete años, y se está discutiendo a la par que la estrategia para ganar competitividad. El borrador de presupuesto para 2028-2034 asciende a los dos billones de euros, frente a los 1,3 billones del periodo 2021-2027. Justo el dinero que pedía Draghi.Aunque aún tiene que discutirse y nada está escrito por ahora. El próximo presupuesto europeo va a destinar cientos de miles de millones de euros "a hacer que Europa sea más competitiva en la economía mundial". La Comisión también aboga en este caso por "la simplificación". De hecho, el organismo propone que el Marco Financiero Plurianual reduzca sus programas de actuación de 52 a 16.Con todo, hay que buscar esos 700.000 millones de euros adicionales que hay que poner sobre la mesa. No todo el dinero va a ser público. La UE es consciente de que para pagar la factura de la competitividad hay que motivar al sector privado a invertir en el mercado europeo y en sus empresas. Pero hay un problema: el dinero del inversor privado está ahí fuera, pero no termina de llegar o se va a otros mercados, principalmente, a Estados Unidos. Bruselas se queja de que en la UE, con un Producto Interior Bruto (PIB) de 18 billones de euros y otros diez billones en depósitos bancarios, no hay suficiente inversión. "Tenemos mucho dinero, pero no fluye por nuestro cuerpo", explica una fuente de la comisión europea. Esta misma fuente lamenta la poca eficiencia de los bancos europeos en relación a los americanos (sí, aquí también) y llama a aumentar "la inversión de los ciudadanos". En este sentido, recuerda que en Estados Unidos los bancos apenas tienen un 10% del dinero de sus clientes en depósitos frente al 40% de la UE. El ejemplo de ZakharievaA este respecto, es muy sintomático lo que comentó el pasado lunes a un grupo de periodistas españoles Ekaterina Zakharieva, comisaria europea de Startups, Investigación e Innovación. Sus comentarios resumen perfectamente cómo ve Bruselas el problema de la competitividad. Durante esa conversación, Zakharieva defendió que en este y otros campos Europa reúne prácticamente todos los ingredientes necesarios para competir con Estados Unidos y China: hay talento, formación, medios y dinero ahorrado para invertir. Sin embargo, el dinero no termina de llegar. La comisaria situó el principal obstáculo para retener inversiones en la propia estructura del mercado europeo: "Nuestro mayor desafío es que seguimos estando demasiado fragmentados. Todavía no somos un verdadero mercado único".PublicidadZakharieva señaló que en la UE, dada esa fragmentación y que el mercado de capitales aún no se ha completado, las empresas emergentes tienen siete veces menos acceso a capital que en Estados Unidos y "en muchas ocasiones" las acaban adquiriendo inversores estadounidenses o asiáticos. "No podemos esperar al mercado único de capitales, simplemente no podemos esperar hasta 2028, hay que actuar ya", dijo Zakharieva a guisa de conclusión.Actuar ya también implica tomar decisiones ya y establecer prioridades. Y eso también preocupa en Bruselas. Sobre todo a los legisladores del Parlamento Europeo. "El fondo para competitividad es positivo, pero no puede arrogarse un poder muy grande", explica Sandra Gómez, eurodiputada del PSOE y miembro del comité de presupuestos en la Eurocámara. Gómez recuerda que todavía hay que devolver los fondos del Plan de Resiliencia —la factura son 17.000 millones de euros al año— y que la UE va a necesitar mucho más dinero para otras partidas.De dónde sacar el dinero para financiar el próximo presupuesto y todas las medidas y paquetes legislativos para fomentar la competitividad va a ser el próximo campo de batalla en Bruselas. Lo escenificaron bien la propia Gómez e Isabel Benjumea, eurodiputada del PP, en un encuentro de ambas con la prensa española en Bruselas a principios de esta semana. Mientras Gómez se mostraba partidaria de aumentar los recursos propios de la UE incrementando los ingresos a través de una tasa digital paneuropea, una tasa sobre el juego y una tasa sobre criptomonedas, Benjumea proponía refinanciar la deuda generada por los fondos de resiliencia. Lo único en lo que estaban de acuerdo es que va a hacer falta mucho dinero y que Europa debe decidir cuanto antes el camino a seguir para encontrar su lugar en el mundo.
La Unión Europea diseña una costosa estrategia para encontrar su lugar en el mundo y resolver su "crisis de competitividad" con China y Estados Unidos
Los países europeos invocan la unidad como la principal baza para competir en igualdad de consic: "El mercado único es nuestro gran activo", dicen muchas voces en Bruselas...







