Dios admite en el Cielo al primer pecador, titulaba en noviembre de 2017 la web humorística El Mundo Today, que subtitulaba así la noticia del fallecimiento de Chiquito de la Calzada: Se ha reunido con la gloria de su madre tras despedirse de Lucas. En el texto no faltaban sus característicos fistro, amatoma, duodeno, guarreridas españolas, al ataquerl o no puedor, así como guiños a algunas de sus ocurrencias, véase "en vez del graduado escolar tenía una etiqueta de Anís del Mono". Más absurdo que divertido, la gracia no era el chiste, sino la forma de contarlo, ¿te da cuen?PublicidadUna década después de la muerte del humorista, que triunfó en la televisión de los noventa y protagonizó tres películas de Álvaro Sáenz de Heredia, ahora regresa para protagonizar la adaptación chiquitistaní del clásico de Antoine de Saint-Exupéry, que rinde homenaje al lenguaje, los gestos y el legado de Gregorio Esteban Sánchez Fernández, nacido en 1932 en la malagueña calle Calzada de la Trinidad, de ahí su nombre artístico. Lo de Chiquito le venía de su precocidad como cantaor flamenco, que lo llevó a actuar en Madrid y a vivir dos años en Japón, donde "para comer medio regular hay que ser cinturón negro".El Princhiquito (Jot Down Books) lo firma Lucas de Grijander y ya ha agotado su primera edición antes de su publicación, prevista para agosto. Llega con una década de retraso, por lo que el humorista malagueño podría pensar que su autor "trabaja menos que el sastre de Tarzán". Pero el proceso de su gestación tiene su intríngulis. Ángel L. Fernández Recuero, cofundador de Jot Down, asiste en 2017 a la presentación de Er Prinzipito, adaptado por Juan Porras. Entonces se plantea que si existe una versión en andalú también puede haber otra en chiquitistaní, el idioma de Chiquitistán, universo lingüístico de Chiquito.Comparte la idea con los colaboradores de la revista Jorge Quiñoa, Francesc Monrabal y Fran Matute, quienes se ponen a traducir el cuento de Saint-Exupéry al tiempo que le encargan la ilustración de portada a Diego Cuevas. Como lo del andalú genera controversia entre los lectores, le encarga a la filóloga Teresa Galarza un artículo sobre el asunto, Elogio del andaluz. El texto da que hablar: "Todos los dialectos son lingüísticamente válidos. Sin embargo, la opinión generalizada sobre el andaluz es que es español mal hablado", escribe Galarza, quien defiende que "debe cristalizar el andaluz en un tipo de escritura".Chiquito de la Calzada y el chiquitistaníEl trabajo ya había avanzado bastante cuando Mar de Marchis echa el freno. "De repente, la directora editorial dice que no va con Jot Down y el proyecto se para, en parte porque a ella no le gusta la idea", recuerda Fernández Recuero. Hubo otros motivos: la muerte de Chiquito de la Calzada en 2017 y la de Jorge Quiñoa poco después, a los cuarenta años, un mazazo para el equipo de la revista. "El libro se quedó en el armario. Hasta que el otro día, tras entrevistar a Gonçalo M. Tavares, hablaba con dos colaboradores de la revista sobre la polémica de La bola y nos acordamos de El Princhiquito. ¿Por qué no publicarlo ahora?".Publicidad"Faltaban las ilustraciones, porque el texto ya casi estaba escrito, aunque realmente lo hemos adaptado entre Cristina Consuegra y yo", matiza el editor de Jot Down, quien en este artículo sostiene que ahora, aplacada la fiebre, quizás sea el mejor momento para publicarlo: "Ya no es una broma nacida al calor de una moda, sino un pequeño homenaje a un creador que consiguió algo al alcance de muy pocos: inventar un idioma comprensible sin haber existido nunca, demostrar que la lengua también puede ser un acto de imaginación y convertir un puñado de palabras absurdas en patrimonio sentimental de un país entero".Fernández Recuero reconoce que en su día había una división entre "los fans acérrimos y quienes lo odiaban". Él figuraba entre los segundos, hasta que no pudo evitar moverse como el humorista malagueño. "A mí no me hacía ninguna gracia, pero es como un veneno que te va haciendo efecto poco a poco. Chiquito fue una revolución porque era una forma de hacer humor con la que no sabías si sentir vergüenza ajena o reírte sanamente. Yo, al criticar su figura —por esnobismo o lo que fuera—, estaba rechazando divertirme. Hasta que reconocí que me partía de risa, no de los chistes sino del conjunto".PublicidadEl responsable de la adaptación al chiquitistaní asegura que, además, en su día fue un artista con prestigio y que era muy buena persona. Por eso es querido en toda España, como reflejan los pedidos del libro. "Su corpus humorístico era completamente inédito. Eso hay que valorarlo, porque nadie había hecho nada parecido. Muchas veces, sus chistes no tenían ni sentido, lo que importaba era su performance. Como sucedió con Umberto Eco, diez años después de su muerte habrá un revival, como se acaba de ver en la Marcha Cobarde de Málaga", concluye Fernández Recuero. "Es el momento de recuperar su figura".