Yunez Chaib no busca ser el portavoz de nadie, aunque sus chistes se rían del racismo en prime time. El cómico, colaborador en el programa La Revuelta, ahora debuta en la literatura con Corderito (Penguin Random House), una novela de autoficción que nació de historias que tenía guardadas en un cajón, inspiradas parcialmente en su propia experiencia. En sus páginas se cruzan los cortes de luz, los contrastes culturales de un hijo de migrantes, la discriminación, el desarraigo y las complejidades invisibles de crecer en una familia de origen extranjero. Podría parecer un drama social, pero se lee como una novela ligera, donde la risa se funde con la ternura de la mirada de un niño.
Corderito narra la historia de Abde, hijo de inmigrantes marroquíes, que se adentra en la adolescencia en la España de los años 2000 y descubre desde la inocencia los choques culturales entre su vida en casa, donde sus padres hablan entre ellos un idioma que no entiende, y el instituto, donde no llega a sentirse uno más. En ocasiones, algunas de sus frases parecen dardos contra el racismo y los prejuicios sobre la inmigración, lanzados desde la naturalidad e irreverencia de los pensamientos de un niño, pero el cómico rechaza colocar a su obra la etiqueta de “obra reivindicativa”. La denuncia social, dice, está en el ojo de quien lee, no de quien escribe.







