La fisonomía de las salas de exposición suele responder, en términos generales, a una lógica de centralización. Sin embargo, el nuevo proyecto expositivo de Sergio Blatto, titulado El exilio de los dioses y curado por Sara Picconi, propone un “jaqueo” institucional que se corre de los límites físicos habituales.
La muestra inaugurada el lunes pasado se expande en una red colaborativa que abarca el Buen Pastor, once museos —municipales, provinciales y nacionales— y una galería de arte (Marchiaro) distribuidos en la geografía cordobesa.
En cada una de estas instituciones, Blatto seleccionó una pieza patrimonial específica para generar un diálogo formal y conceptual con una obra de su autoría, a través de reinterpretaciones libres que ingresan temporalmente a las colecciones estables.
En este sentido, la sala de arte ubicada en el Buen Pastor opera como la gran cápsula activadora y el núcleo conceptual de una cartografía donde el espectador dibuja su propio recorrido lineal o fragmentado.
Cápsula 002. En la galería Marchiaro “La lectura”, de Blatto, dialoga con una figura femenina del escultor Miguel Ángel Budini.






