La renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete abrió un nuevo capítulo en la crisis política más profunda que atravesó hasta el momento el gobierno de Javier Milei. En diálogo con Radio Mitre, la expresidenta de Transparencia Internacional, Delia Ferreira Rubio, cuestionó la estrategia del presidente para defenderlo y aseguró que la Argentina necesita elevar sus estándares éticos tanto en la política como en la sociedad.

Para la especialista, el caso expuso no sólo las debilidades del oficialismo frente a las denuncias de corrupción, sino también un problema estructural que atraviesa a toda la dirigencia política: la naturalización de prácticas incompatibles con la ética pública.

-Milei insistió en que no debe juzgarse a una persona antes de una condena judicial.

-Es cierto que no existe una sentencia judicial, pero estamos hablando de un funcionario sospechado de enriquecimiento ilícito con una enorme cantidad de evidencias conocidas públicamente. Además, Adorni confesó haber cometido, por lo menos, dos delitos: evasión fiscal y omisión maliciosa de información en sus declaraciones juradas.

-¿Considera que el presidente está confundiendo planos distintos?