Intendentes y jefes comunales del interior de Córdoba analizaron cómo sostener la obra pública con las cuentas municipales ajustadas. “Ya no existen los municipios que transforman ciudades” fue la definición que circuló en la mesa y que terminó marcando el eje de todo el encuentro. La frase resume un diagnóstico compartido: no hay plata.

La discusión en una nueva edición de Mesa Chica, organizada por Perfil Córdoba y que esta vez tuvo lugar en la sede corporativa de Edisur, giró en torno a una pregunta central, con una elección en el horizonte para los primeros meses de 2027: con las cuentas en rojo: ¿conviene golpear la puerta de Nación en busca de una línea crediticia, o ubicarse bajo el ala ‘hacedora’ del Gobierno provincial?

El intendente de Río Cuarto, Guillermo De Rivas, que esta semana cumple dos años al frente del municipio, marcó la diferencia entre ambos niveles de gobierno. “No hay ninguna duda de que las puertas del gobierno provincial están abiertas”, afirmó ante sus colegas. El intendente contrastó esa relación con el vínculo que mantiene con la Casa Rosada: “No he encontrado una sola puerta abierta ni un motivo para viajar a Buenos Aires”. El respaldo del gobierno provincial en cambio, es absoluto. De hecho, describió con detalles una obra financiada con apoyo provincial que hoy cuenta con seis frentes de trabajo, mil empleados y 250 máquinas en funcionamiento.