La profundización de la crisis económica que golpea a los municipios logró que la Liga de los Intendentes se convirtiera velozmente en un espacio institucional de fortalecimiento de gestión y posicionamiento político territorial multipartidario. Sucede que además del crecimiento en participación y la formalización del espacio, la designación del cordobés Daniel Passerini en la Presidencia agigantó las perspectivas de desarrollo real del municipalismo a partir de estrategias de gestión compartidas, pero especialmente aceleró la construcción política transversal, atravesada por la mirada de la militancia en tiempo real y la resolución de conflictos que se multiplican a diario ante la caída estrepitosa de recursos estatales.
No es un movimiento en soledad, sino que requirió tiempo para tejer vínculos afuera de la pecera tradicional del encasillamiento político-electoral. Nadie se atreve a decir que los gobernadores están detrás del juego, pero sí hay indicios de una red de relaciones subterráneas. En el encuentro de Rosario, el anfitrión fue Pablo Javkin, integrante de Unidos y de origen radical, de vínculo aceitado con Maximiliano Pullaro. Otro caso de diversidad ideológica es Ariel Sujarchuk (Escobar), cuyo perfil dialoguista le permitió tejer vínculos de “años con muchos de los intendentes de distintos espacios”, además del peso de su relación con Axel Kicillof, “con quien se encuentra cada vez más seguido para hablar de economía y política”, según pudo saber este medio.












