Paraguay se despidió del Mundial en su ley, siendo fiel a sus convicciones defensivas, y Francia sigue adelante con la versión ofensiva más confusa e intrincada de todas las que se les vio hasta aquí. Tan distintos en la manera de plantear un partido, la diferencia terminó siendo un penal, en un momento en el que la preocupación de Francia iba en ascenso. Con el 1-0, el subcampeón del mundo avanzó a los cuartos de final y el jueves próximo enfrentará a Marruecos, en Boston.Se disputaban 23 minutos del segundo tiempo y el cerrojazo guaraní tenía a su adversario al borde del desquicio. Didier Deschamps tuvo que echar mano de las variantes atacantes que tenía en el banco. Alonso llevaba con rienda corta a Dembélé, Cáceres no le daba un metro a Barcola, Olise no salía de su enredo y Mbappé se enroscaba cada vez más en la trama de artimañas que le tendían para sacarlo del partido. Y bien que lo iba consiguiendo Paraguay, porque Mbappé había estado impreciso y apurado, hasta que llegó el penal en el que pudo abstraerse de un desarrollo áspero y conversado por demás.La estrategia de Paraguay exigía la perfección para estirar el 0-0, muy probablemente con la intención de llegar hasta los penales, como en la gesta frente a Alemania. Pero Diego Gómez cometió el desliz, la imprudencia de cruzar a Doué, a quien Deschamps había recurrido como revulsivo, cuando el delantero de Paris Saint Germain gambeteaba hacia afuera del área, sin riesgo inminente para Orlando Gill. El árbitro uzbeco lo sancionó a instancias del VAR.Kylian Mbappé convierte el penal para el triunfo de FranciaDerik Hamilton - APEl encuentro hacía rato que tenía una atmósfera más de Copa Libertadores que de un Mundial escasamente viciado por malas artes o incorrecciones deliberadas. El defensor Velázquez pisoteó el punto del penal para dificultar la ejecución, en lo que ya es un pésimo hábito del fútbol sudamericano. Dembélé se reía, quizá sin comprender del todo la treta, mientras Mbappé engañó a Gill, que se tiró al lado opuesto del remate.Daba la sensación de que el gol resolvía el partido, y así fue, ya que a Paraguay le quedaba poco resto físico y también recursos para la reacción. Salieron con lesiones musculares Enciso, Alderete y Almirón.Siguieron sacándose chispas hasta el final porque Paraguay empezó a procesar con enojo la eliminación. Increíblemente, el equipo de Alfaro no recibió ni una amonestación; es cierto que no cometió foules fuertes, pero anduvo con actitud pendenciera todo el encuentro. De ahí la explosiva declaración de Mbappé apenas terminado el encuentro: “Sabíamos qué tipo de partido nos esperaba. Si tenemos que meter las manos en la mierda, podemos hacerlo. Podemos jugar un fútbol feo. Pensaban que íbamos a aparecer en esmoquin, pero allí estuvimos".Alfaro y los jugadores de Paraguay saludan y agradecen a los hinchas tras el finalTom Weller - dpa DPAParaguay impuso su plan en el primer tiempo. Casi que no necesita explicación para todo aquel que viene siguiendo el Mundial y se encuentra con un partido en el que la selección guaraní enfrenta a un rival con un potencial futbolístico superior. Y con una delantera intimidante, como es el caso de la de Francia. Ante ese escenario, el equipo de Alfaro tiene por objetivo excluyente anular las virtudes del rival, reduciendo al mínimo la búsqueda ofensiva. La postura defensiva se radicalizó con una línea de cinco defensores, otra de cuatro volantes y prescindiendo, por primera vez en una formación titular en el Mundial, de un centro-delantero puro. Esa ubicación la ocuparon sucesivamente Sanabria, Pitta y Ávalos. Contra Francia, el más adelantado fue Enciso, un media-punta habilidoso y de generoso despliegue.A Francia le tocaba la tarea de perforar el hormigón guaraní, cuya resistencia ya había quedado probada frente a Alemania. El conjunto de Deschamps venía de marcar 13 goles en cuatro partidos. Su ofensiva había sido poco menos que incontrolable. Con terreno y pelota a disposición, Francia llevó a sus zagueros centrales hasta bien adentro del territorio rival, pero en varios pasajes generó más amontonamiento que superioridad numérica.Una atajada de Gill ante Francia; el arquero de San Lorenzo completó un muy buen MundialMatt Rourke - APSin Tchouaméni, en el banco de los suplentes por una molestia muscular, la pareja de Rabiot en el doble pivote fue Koné, volante de desplazamientos verticales. A diferencia de cotejos anteriores, Francia no tuvo el pase ni la clarividencia de Olise, a quien Deschamps le encontró en este Mundial el rol de asistente -con cinco está primero en ese rubro- en posiciones centradas, detrás de Mbappé. Paraguay hizo muy bien lo suyo: cerrarse y ahogar la circulación rival. No le importa asumir el riesgo de hacerlo muy cerca de su área porque está muy seguro de su solidez y firmeza. Francia no tardó en ponerse ansioso al comprobar que sus individualidades no desequilibraban. Siempre aparecía una pierna guaraní para el corte o el anticipo. No había conexión entre sus cuatro mosqueteros del ataque. Solo remates de media distancia, que siempre encontraron respuestas de Gill, que vuelve a San Lorenzo revalorizado, convertido en un gran activo económico para venderlo. Francia se malhumoró pronto con la pegajosa marca rival, no exenta de provocaciones. Uno de los que más cayó en esa trampa fue Mbappé, que usó su español para insultar a Junior Alonso, trenzarse seguido con Galarza Fonda y estar proclive a cuanto roce surgiera. Hubo poco fútbol y quedó un resultado apretado. Paraguay embarulló todo lo que pudo a una Francia que salvó la clasificación en medio de la ofuscación.Mundial 2026Selección de FranciaSelección de Paraguay
Francia consiguió la clasificación en medio del barullo y la ofuscación que le provocó Paraguay
Sin el vuelo ofensivo de otros partidos, el equipo de Deschamps venció 1-0, con un penal de Mbappé, que fue muy duro con el estilo guaraní; en cuartos, ante Marruecos











