“Francia es una tormenta eléctrica y esos rayos van en dirección al centro del arco”. La frase le pertenece a Gustavo Alfaro, emitida en la previa al choque de Paraguay contra los galos. Estaba nítidamente claro que el favoritismo estaba del lado de los europeos en esta llave de octavos de final, sin embargo los guaraníes apelaban a la garra que sacaron ante Alemania, cuando dieron uno de los batacazos del Mundial. En Filadelfia, no se logró cazar otra utopía imposible. El candidato logró sortear la valla, imponiéndose por la mínima y sigue su camino en la cita planetaria. Por quinta vez, la Albirroja accedió a la ronda de 16 mejores en una Copa del Mundo. Claro, el deseo era, a lo menos, igualar su mejor campaña histórica: cuartos de final, logrado en Sudáfrica 2010. Para aquel fin, había que hacerle frente a los poderosos franceses, candidato de fierro al título y con innumerables variantes ofensivas. Como era de esperarse, se vieron dos posturas muy distintas en la cancha. La fortaleza de Paraguay está en la defensa, parte de su ADN futbolístico y que con Alfaro reflotó. Ante Les Bleus, remarcó esa propuesta conservadora alineando cinco defensores y cuatro mediocampistas. Julio Enciso era el más adelantado, debiendo chocar con los centrales rivales. Aguantar y salir de contra. Esa era la idea. También como se esperaba, Francia tomó el rol protagónico desde la tenencia del balón en la primera mitad. Trasladaba la pelota de un lado a otro, tratando de generar espacios para vulnerar el entramado defensivo sudamericano. El punto es que no encontró maneras para acercarse con peligro al arco de Orlando Gill. ¿Cuánto podía soportar Paraguay defender tan cerca de su área? Los primeros 45’ finalizaron con el 80% de posesión para los franceses y solo el 20% para el rival. Si los galos registraron 302 pases, los guaraníes dieron solo 76. Si bien estos datos reflejaban una balanza inclinada hacia Les Bleus, carecieron de creatividad para entrar al área. El propio Mbappé, quien ocupa la demarcación del 9, tenía que salir de su zona para empezar a intervenir.La tónica se mantuvo para la parte complementaria: Francia, manejando el balón, y Paraguay, compactado en su lado del campo. Era sorprendente la falta de remate hacia los palos que tuvo Francia. Ni Rabiot, ni Koné, ni Barcola. Para dar con la contraseña para el laberinto que planteó la Albirroja, necesitaba otra energía, electricidad en el ataque. Ese era Désiré Doué. El hombre del PSG reemplazó a Barcola y de inmediato se notó su presencia como extremo izquierdo. En una de sus intervenciones, ingresa al área y es derribado por Diego Gómez. El árbitro uzbeko Ilgiz Tantashev no cobró en primera instancia, sin embargo recibe el llamado del VAR y chequea la acción a ras de cancha. En efecto, sanciona la pena máxima por la falta del mediocampista guaraní. Recién en los 70’, desde los 12 pasos, Francia logró dar con la llave para abrir esa puerta. Kylian Mbappé ejecutó con clase para poner el 1-0. Sigue sumando en esa batalla librada con Lionel Messi: llega a 19 goles en Copas del Mundo (a uno de alcanzar el registro del argentino) y a siete en esta edición, misma cifra que la Pulga. En un duelo que se fue tornando áspero, el del Real Madrid tuvo un duelo particular con los aguerridos paraguayos. Sin más remedio, Alfaro metió atacantes para tratar de plantear otra cosa (Gabriel Ávalos y Mauricio Magalhaes), sin embargo no pudo. Dio la impresión de que Paraguay llevaba el partido hacia sus intereses, con barro en los zapatos. Francia saca adelante una tarea más que compleja. Los elencos defensivos terminan siendo los más difíciles para los poderosos. Ahora, el desafío para Les Bleus será Marruecos, en los cuartos de finalNEWSLETTEREl DeportivoLunes, 8:45 AMUna selección especial con la cobertura y análisis de los eventos deportivos más importantes del fin de semana, por el equipo de Deportes de La Tercera.Al suscribirte estás aceptando los Términos y Condiciones y las Políticas de Privacidad de La Tercera.