A los cronistas se nos entregan libros de ruta repletos de planos y detallados mapas. Gráficos impecables nos muestran las horas de paso y el emplazamiento de los parkings.Con el libro de ruta como guía, abandonamos la sala de prensa en búsqueda de la zona mixta, allí donde encendemos las grabadoras para arrancarles unas pocas palabras a los ciclistas.La misión parece sencilla, pero no lo es tanto. La zona mixta está a un cuarto de hora caminando bajo la solana. Y cuando al fin la encontramos, nos quedamos ojipláticos.El escenario, entre bastidores tras la meta, es un pasillo angosto y cavernoso, un no-lugar sin pantallas ni ordenadores en el que el cronista se resigna.Hay que esperar.La espera tiene premio.Jonas Vingegaard nos atiende tras el enfriamiento en el rodillo y sigue siendo Vingegaard, un danés de discurso estándar, apagado, nada que ver con la expansividad de Pogacar. Vingegaard es seco, inexpresivo y lineal, y nos dice:–En realidad, no he tenido que hacer muchas cosas excepcionales para ganar esta etapa. Solo he tenido que seguir a mis compañeros. Es hermoso experimentar la posibilidad de vestirme de amarillo otra vez, tras un par de años sin hacerlo.–¿Y cómo actuará mañana (por este domingo)? ¿Lo defenderá desde el primer día y hasta el final?Ha faltado muy poco para el podio; es una pena, pero Skjelmose se ha quedado pronto”Juan AyusoCiclista de Lidl-Trek–En el equipo (Visma) somos ocho chavales. Los otros siete se han sacrificado por mí. Yo llevaré el maillot pero si lo hago, va a ser gracias a ellos. Así que lo llevamos todos. Todo ha salido como estaba previsto. Sin embargo, esta solo es la primera etapa. Tenemos una ventaja muy pequeña, aunque no podía estar en mejor posición.Mientras Vingegaard proyecta un discurso diplomático, definitivamente aburrido, el resto del pelotón se lame las heridas.¿Decepcionado? Estoy contento, sobre todo por haber pasado ya este día”Tadej PogacarCiclista de UAE–¿Decepcionado? –se pregunta Tadej Pogacar, el favorito que ahora es tercero, a 12 segundos–: estoy contento, sobre todo por haber pasado este día. No siempre puedo ganar. Isaac del Toro (su delfín) ha hecho un excelente trabajo, es un compañero genial.El UAE, el equipo de Tadej Pogacar, antes de abordar el ascenso a MontjuïcMané EspinosaDurante un buen rato, Juan Ayuso, cuarto en la etapa (a 16 segundos), se ha tumbado sobre el asfalto y resopla como una cafetera y cuando al fin se repone, manifiesta sentimientos encontrados.–Ha faltado poco para el podio y es una pena porque hemos perdido a Mattias (Skjelmose) relativamente pronto por culpa de un pinchzo y eso es grave: en el llano nos era muy importante.–¿Qué significa ese traspié?–No significa nada. En el llano también nos hemos quedado con cinco hombres muy pronto, pero hemos hecho una gran crono con Mads (Pedersen) y Mathias (Vacek), que han estado en otra liga.¿Y la gente del Movistar, uno de los dos equipos españoles?Estos no saben qué decir. Su líder, Cian Uijtdebroeks, se desmonta en el llano, antes de abordar Montjuïc, y ralentiza el ritmo del equipo, que al fin le deja caer. El belga cede 1m53s (es 40.º):–Antes del primer repecho ya sentía calambres –se lamenta.–El objetivo era una buena crono para el equipo entero, pero Ciaran no tiraba y había que esperarle, y cuando el coche ha dicho basta, se ha quedado Castrillo con él y el resto, para arriba –dice Raúl García Pierna, que cede 1m18s y es el mejor del equipo (29.º).Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'