Años de trabajo acumulado terminan a veces en una decisión abrupta que obliga a dejar atrás lo que se ha construido y buscar otro lugar donde seguir adelante. Los vikingos dedicaron muchos esfuerzos en ir a Groenlandia para luego abandonarla tras llevar durante generaciones una vida que exigía adaptación a un entorno duro.

Aquella presencia no fue improvisada ni breve, sino el resultado de instalar granjas, criar animales y organizar una comunidad que funcionó durante siglos. El abandono llegó cuando ese equilibrio dejó de ser perfect y la continuidad se volvió inviable en el día a día.

Un estudio situó la escasez de agua como el principal problema

Un estudio publicado en la revista Science Advances apunta a una causa distinta de la que se daba por válida durante décadas. La investigación, en la que participa el profesor de geociencias Raymond Bradley, sostiene que el problema principal no fue el frío extremo, sino la falta progresiva de agua en la zona donde vivían los colonos nórdicos.

Durante años se pensó que la Pequeña Edad de Hielo había expulsado a los vikingos de Groenlandia. Ese periodo, que se extendió entre 1300 y 1850, redujo la temperatura en amplias zonas del Atlántico Norte. Según Ariel Hessayon y Dan Taylor en The Conversation, ese enfriamiento llegó a congelar ríos y mares costeros, interrumpió rutas comerciales y arruinó cosechas, lo que generó escasez de alimentos en distintos lugares. Parecía lógico que una región ya de por sí exigente quedara fuera de cualquier posibilidad agrícola.