El hielo de alta montaña puede convertir una excursión corriente en una investigación forense. Dos senderistas que avanzaban por una ladera de los Alpes se toparon hace décadas con un cuerpo semienterrado que parecía pertenecer a un montañista muerto poco antes. La ropa conservaba su forma, la piel seguía adherida al cadáver y el paisaje no mostraba señales de una tumba antigua.
Aquella impresión inicial resultó equivocada cuando los análisis revelaron que el hombre llevaba miles de años atrapado bajo el hielo. El descubrimiento alteró la manera de entender los glaciares y abrió una vía nueva para estudiar sociedades desaparecidas. Desde entonces, cada verano cálido multiplica el temor de arqueólogos y rescatistas ante la posibilidad de que aparezcan restos humanos y objetos expuestos durante demasiado tiempo al aire libre.
Reidar Marstein descubrió un calzado prehistórico noruego
Smithsonian Magazine informa de que un zapato de cuero hallado en 2006 en las montañas noruegas de Innlandet cambió la arqueología glaciar moderna. El excursionista Reidar Marstein encontró la pieza sobre una placa de hielo durante un septiembre especialmente cálido y avisó al arqueólogo Espen Finstad.
Las pruebas situaron aquel calzado hace 3.400 años y el hallazgo dio origen a Secrets of the Ice, un proyecto impulsado junto al Consejo del Condado de Innlandet y el Museo de Historia Cultural de Oslo. Desde entonces, el equipo ha recuperado unos 4.500 objetos, entre ellos esquís de madera, túnicas, trampas y puntas de flecha usadas por cazadores de renos.












