Actualizado Mi�rcoles,

junio

02:00La momia de �tzi, el c�lebre hombre de hielo hallado en los Alpes en 1991, guarda mucho m�s que los restos de un hombre que vivi� hace 5.300 a�os. Un nuevo estudio ha revelado que tambi�n conserva un complejo ecosistema de microorganismos, desde bacterias de su flora intestinal original hasta levaduras adaptadas al fr�o, que podr�an haberlo acompa�ado desde su largo encierro en el glaciar.La investigaci�n, publicada en la revista Microbiome por cient�ficos de Eurac Research, ofrece la reconstrucci�n m�s detallada realizada hasta la fecha del microbioma asociado a la momia. Para lograrlo, los investigadores analizaron muestras de hielo superficial, agua de deshielo procedente del interior del cuerpo, tejidos, contenido estomacal e incluso tierra recogida en el lugar donde apareci� �tzi hace m�s de tres d�cadas.Uno de los principales logros del estudio ha sido diferenciar qu� microorganismos ya formaban parte del cuerpo del hombre de hielo cuando estaba vivo y cu�les llegaron despu�s de su muerte, ya fuera durante los miles de a�os que pas� atrapado en el glaciar o durante el periodo de conservaci�n moderna.Para saber m�sEn los tejidos internos y en el aparato digestivo los cient�ficos identificaron material gen�tico perteneciente a bacterias de la flora intestinal original de �tzi. Se trata de un microbioma que recuerda al de las primeras poblaciones humanas conocidas y que apenas tiene equivalentes entre las sociedades industrializadas actuales."�tzi ofrece una visi�n excepcional del pasado microbiano de la humanidad", destacan los autores, que consideran estos restos una oportunidad �nica para comprender c�mo era la relaci�n entre los seres humanos y sus microorganismos antes de los profundos cambios provocados por la alimentaci�n moderna, la urbanizaci�n o el uso masivo de antibi�ticos.Sin embargo, el hallazgo m�s llamativo lleg� de la mano de varias especies de levaduras adaptadas a temperaturas extremas. Estas fueron detectadas en la piel de la momia, en el agua de deshielo y en muestras procedentes de su contenido estomacal.Momia de �tzi, el hombre de hielo.Los an�lisis gen�ticos indican que estas levaduras est�n emparentadas con microorganismos que habitan algunos de los ambientes m�s fr�os del planeta, incluida la Ant�rtida. Todo apunta a que proceden del entorno glacial en el que permaneci� congelado el cuerpo durante milenios.Seg�n los investigadores, estas especies no son simples vestigios del pasado. La presencia simult�nea de ADN muy degradado y de material gen�tico bien conservado sugiere que podr�an seguir existiendo hoy en las condiciones de almacenamiento de la momia, mantenida a una temperatura constante de -6 grados cent�grados y una humedad relativa cercana al 99%."Estas levaduras han acompa�ado a �tzi en su largo viaje a trav�s de los milenios", explica Frank Maixner, director del Instituto de Estudios de Momias de Eurac Research. A su juicio, el descubrimiento demuestra que la momia "no es una reliquia est�tica, sino un sistema biol�gico din�mico".El trabajo tambi�n ha revelado una consecuencia inesperada de los tratamientos de conservaci�n realizados tras el hallazgo de la momia. Tres de las cuatro levaduras identificadas poseen la capacidad gen�tica para degradar fenol, una sustancia utilizada en los primeros a�os para impedir el crecimiento de hongos sobre la superficie del cuerpo. Los cient�ficos creen que estos microorganismos podr�an haber aprovechado ese compuesto como fuente de alimento.M�s all� del inter�s arqueol�gico, los resultados podr�an tener aplicaciones pr�cticas. Los microorganismos adaptados al fr�o son objeto de creciente inter�s para la industria biotecnol�gica, ya que podr�an emplearse en procesos de fermentaci�n y producci�n que requieran menos energ�a al funcionar a bajas temperaturas.Cinco milenios despu�s de su muerte, �tzi sigue revelando secretos. Y algunos de ellos, lejos de pertenecer �nicamente al pasado, podr�an acabar teniendo utilidad en el futuro.