Los restos de Ötzi, la momia de 5.300 años de antigüedad hallada en los Alpes en 1991 y conocida como el “hombre de hielo”, alberga microbios tanto antiguos como modernos, y algunos podrían ser metabólicamente activos. Así lo revela el estudio detallado de su comunidad microbiana publicado este miércoles por investigadores de Eurac Research en la revista Microbiome.
Los restos congelados de este ser humano de la Edad del Cobre se hallaron en los Alpes de Ötztal, en la frontera austro-italiana, y desde entonces se han conservado a -6 grados Celsius. Sin embargo, no está claro si estas condiciones de almacenamiento impiden el crecimiento de microbios que podrían afectar la conservación del cuerpo. El equipo de Mohamad Sarhan y Frank Maixner ha analizado con detalle el genoma de las bacterias y los hongos encontrados en hisopos de piel, fragmentos de tejido y muestras de agua descongelada del interior de los restos momificados y han comparado los resultados con muestras de suelo y hielo recolectadas en el lugar del descubrimiento y conservadas en 1991.
“Vemos una continuidad”
Lo que ven es que su microbioma endógeno original, compuesto por bacterias intestinales que nos muestran cómo era el microbioma de las poblaciones humanas tempranas, está completamente inactivo y su ADN presenta altos niveles de degradación, lo que confirma su antigüedad. Pero también han hallado levaduras y bacterias activas que llegaron a la momia desde el entorno glacial y la colonizaron tras su muerte.










