El papa León XIV vuelve a las fronteras de Europa, allí donde se concentran algunos de sus mayores dramas. Después de su viaje a Canarias, el Pontífice ha llegado este sábado a Lampedusa para una visita breve, pero de enorme carga simbólica, especialmente en el Día de la Independencia de Estados Unidos, que Donald Trump celebra con grandes fastos mientras el Papa nacido en Chicago ha optado por tocar con sus propias manos la tragedia de la inmigración.Y lo hace apenas un día después de haber reivindicado precisamente esa dimensión de su país. En un mensaje con motivo del Día de la Independencia de Estados Unidos, León XIV recordó que la nación fue “forjada por sucesivas oleadas de inmigrantes” y afirmó que estas permitieron a los recién llegados y a sus hijos “contribuir a construir el futuro del país”. La visita a Lampedusa convierte ahora esas palabras en un gesto concreto.Sobre EE.UU.León XIV recordó que los inmigrantes contribuyeron a construir el futuro del paísEl Pontífice ha aterrizado en la isla más meridional de Italia, más cercana a las costas africanas que a la península italiana. Es también una referencia explícita al Papa Francisco, que eligió precisamente Lampedusa para su primer viaje, el 8 de julio de 2013, cuando denunció la “globalización de la indiferencia”.El programa de la visita habla por sí solo. La primera parada es el cementerio de Cala Pisana, entre las cruces dedicadas a los migrantes fallecidos durante la travesía. En ellas no figuran nombres, sino únicamente números: historias truncadas cuya identidad, en muchos casos, nunca llegó a conocerse.
León XIV lleva a Lampedusa su mensaje sobre la inmigración
La visita coincide con la fiesta nacional de EE.UU., un país “forjado por sucesivas oleadas de inmigrantes”, en palabras del propio León XIV












