El papa León XIV, quien ha chocado con el gobierno del presidente Donald Trump por su ofensiva contra la inmigración, visitó el sábado el epicentro del debate migratorio de Europa para rendir homenaje a las decenas de miles de personas que han muerto intentando llegar al continente en busca de libertad y prosperidad.Mientras Estados Unidos conmemora 250 años de la Declaración de Independencia con actos, fiestas y fuegos artificiales, el primer Papa de origen estadounidense viajó a la isla siciliana de Lampedusa para rezar en un cementerio de migrantes y celebrar una misa solemne por aquellos que han llegado más recientemente a la isla.Lampedusa, una franja rocosa sin árboles de 9 kilómetros de largo, está más cerca de África que de la Italia continental y es el principal puerto de entrada a Europa para cientos de miles de migrantes introducidos clandestinamente en barco desde Libia o Túnez.León se reunió con algunos migrantes en el puerto y luego caminó solo sobre las rocas dentadas del espigón, con el viento azotando su sotana y arrancándole el solideo mientras miraba hacia el mar. Luego bendijo una placa que dedica el muelle al papa Francisco, quien lo visitó en 2013, antes de celebrar misa en tierra.“Este es un lugar donde los gestos hablan más fuerte que las palabras”, dijo León. “Pero para que los gestos sean humanos, necesitan un corazón”. Así, envió un mensaje poderosamente simbólico a Estados Unidos y a Europa sobre la obligación cristiana de defender la dignidad de todo ser humano -en especial la de los migrantes y los más vulnerables-, al tiempo que recordaba a Estados Unidos que fue fundado por inmigrantes."Europa tiene la capacidad de afrontar la crisis de modo orgánico, insertando los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración, que sea capaz de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y, al mismo tiempo, trabajar por el desarrollo, de tal forma que nadie se vea obligado a emigrar", insistió.Mensaje a EE.UU. en el 4 de julioEn una carta enviada a los estadounidenses en el aniversario del 4 de julio, León XIV insistió en que proteger a los no nacidos y a toda vida humana también significa “acoger, proteger y asistir a los inmigrantes, cuyas esperanzas, sacrificios y contribución han formado parte de la historia de este país desde sus mismos inicios”.