El Papa León XIV ha recorrido este sábado, 4 de julio, el campo deportivo ‘Arena’ de Lampedusa, en el sur de Italia, durante una visita pastoral que se ha extendido toda la mañana. Desde el papamóvil, el Pontífice saludó a los fieles antes de la misa y de su última parada en la isla, convertida en emblema de las rutas migratorias del Mediterráneo. El Santo Padre agradeció la “cálida acogida” en Lampedusa, frente a la costa de Sicilia, y subrayó el recuerdo vivo del paso del Papa Francisco y del legado que dejó tanto a la comunidad local como a los migrantes. “Que el muelle Favaloro lleve el nombre del Papa Francisco evidencia el lazo que mi predecesor forjó con esta comunidad y con los hermanos y hermanas migrantes. El Papa estuvo a su lado en tiempos muy difíciles. Hoy vengo a reafirmar que el Papa continúa acompañándoles, sosteniéndoles y alentándoles”, señaló León XIV. Ofrenda floral y un recuerdo para su país de origen La agenda de Robert Prevost, que ha permanecido apenas tres horas y media en la isla, incluyó un momento de recogimiento en el cementerio local, donde realizó una ofrenda floral y se detuvo ante la tumba de Yusuf, un niño fallecido durante la travesía. El arzobispo metropolitano de Agrigento (Sicilia), Alessandro Damiano, consideró que esta visita a Lampedusa cierra el círculo que el Papa inició en su reciente viaje a Canarias, donde exigió a los traficantes de personas que se detuvieran y se convirtieran. León XIV ha recordado que la defensa de la vida también implica "acoger, proteger y asistir a los migrantes" La jornada coincidió, además, con el 250º aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. El primer papa estadounidense de la historia aprovechó la efeméride para enviar un mensaje a su país natal, recordando que la defensa de la vida humana "desde su inicio en la concepción hasta la muerte natural" debe incluir obligatoriamente "acoger, proteger y asistir a los inmigrantes", cuyas esperanzas y sacrificios han moldeado el carácter de la nación norteamericana "desde su mismísimo comienzo". Recibirlos con compasión, zanjó el Pontífice, "no es solo un acto de caridad, sino también un reconocimiento de la dignidad que pertenece a cada persona humana". El mensaje del alcalde de Lampedusa A su llegada, León XIV fue recibido por el alcalde de Lampedusa, Filippo Mannino, quien definió la visita como un regalo y un gesto fraternal que también supone una responsabilidad en este “pequeño pedazo de tierra en medio del mar” que, desde hace años, concentra “heridas y esperanzas que pertenecen al mundo entero”. Mannino destacó que Lampedusa es “espera, puerto de llegada, dolor y memoria”, y recordó que ha sido “el lugar donde tantas personas han buscado salvación, dignidad y futuro”. El papa León XIV bendice una placa en homenaje al difunto papa Francisco en el muelle Favaloro de la isla italiana de Lampedusa. (EFE-EPA/Ciro Fusco) “Algunas encontraron una nueva perspectiva; otras nunca llegaron. Todas permanecen en nuestros corazones. Nuestra comunidad conoce el valor y el peso de esa historia”, añadió, citando a pescadores, equipos de rescate, fuerzas de seguridad, voluntarios, profesionales y familias, además de las institutions que han prestado apoyo. El regidor subrayó que la isla “ha aprendido, a menudo en silencio, a ver el mar no solo como una frontera, sino como una llamada”, con la convicción de que “toda vida humana es sagrada”, y reivindicó que Lampedusa actúe como faro en el llamamiento a la paz de “los pueblos heridos que defienden la vida”. El papa León junto a las banderas de la Unión Europea e Italia durante su visita pastoral a la isla de Lampedusa, un punto clave de entrada para los migrantes que cruzan el mar Mediterráneo. (Vatican Media/Reuters) “Esta es Lampedusa: una señal de paz en el corazón del Mediterráneo que se dirige a los hombres de todo el mundo. Una isla pequeña que ha demostrado que lo aparentemente frágil puede lograr grandes cosas. Ha acogido, socorrido y consolado. Ha conocido el miedo, el cansancio, el dolor y la ira, pero nunca ha dejado de tender la mano”, concluyó. Las "víctimas de decisiones omitidas" Durante su homilía, el Pontífice presentó la parábola del Buen Samaritano como la clave para interpretar la tragedia contemporánea del Mediterráneo, un mar que se ha convertido en tumba para "víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas". León XIV enumeró las causas que alimentan este sufrimiento, señalando directamente al "desinterés por el bien común, la corrupción, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión", así como a los intereses criminales de quienes se enriquecen con este drama. El Pontífice ha pedido pasar de gestionar emergencias a elaborar "políticas orgánicas" a nivel europeo Ante esta realidad, el Papa hizo un llamamiento particular a Europa, a quien recordó su "potencial único" y su consiguiente responsabilidad. El Pontífice exigió abandonar la mera "gestión de las emergencias" para elaborar "políticas orgánicas y compartidas" que permitan acoger e integrar a los migrantes, trabajando simultáneamente por el desarrollo en sus países de origen "de tal forma que nadie se vea obligado a emigrar". Además, advirtió a Lampedusa del riesgo de levantar "un muro invisible entre el mar de los náufragos y el de los veraneantes", invitando a que la actividad turística y económica se rija también por criterios de justicia y fraternidad. El Pontífice precisó que su desplazamiento no buscaba grandes declaraciones, sino celebrar la Eucaristía y reforzar el valor de los gestos concretos de ayuda y de compartir. “No he venido a pronunciar discursos, sino a celebrar la Eucaristía, signo supremo de la presencia de Cristo entre nosotros. El gesto de Jesús al partir el pan, entregándose, da sentido y fuerza a nuestras obras diarias de apoyo y solidaridad. Aquí los gestos hablan más que las palabras. Pero para ser humanos, los gestos necesitan un corazón. Por eso nos reunimos: para encontrar en Cristo el amor que solo Él puede darnos y hacer que el mundo de hoy y de mañana sea más humano, para todos”, afirmó.