SEMANA: Iván Cepeda llamó esta semana a la ‘desobediencia civil’ contra el gobierno de Abelardo De La Espriella. ¿Qué significa este concepto? Humberto Sierra Porto: La desobediencia civil es una manera de expresar un desacuerdo sobre una decisión estatal, una política pública o alguna situación que se considera injusta. Es una manifestación de la libertad de expresión y está relacionada con el derecho a la protesta. Las conductas de desobediencia civil son en esencia pacíficas; hablar de desobediencia civil pacífica es redundante.Iván Cepeda desató una tormenta con su propuesta de desobediencia civil a Abelardo De La Espriella: SEMANA consultó el alcance de su advertenciaSEMANA: Muchos asocian este concepto a las protestas pacíficas de Gandhi en la India. Pero en Colombia la protesta sí ha sido muy violenta y el ejemplo más reciente es el estallido social. ¿A eso es a lo que está animando Cepeda?H.S.: Pienso que las declaraciones de Iván Cepeda tienen varias lecturas. La primera es que se trata de una reacción a los llamados a “destripar la oposición” y al lenguaje radical y violento que se utilizó en la campaña presidencial por el hoy presidente electo. Que se trate de una reacción no significa que las declaraciones sean justificadas; un error no justifica otro error. Y tanto en la primera como en estas declaraciones, en el contexto colombiano plagado de violencias, hay un trasfondo de confrontación y agresiones. Sin duda, las declaraciones de Iván Cepeda nos traen alusiones a obstrucción de vías, eventuales afectaciones a infraestructuras y eventuales desmanes. Si bien las formas hablan de reclamos legítimos y pacíficos, en el fondo se trata de alusiones a la confrontación en clave de amenazas.SEMANA: ¿Hay alguna lectura política de este llamado? H.S.: Desde una perspectiva más coyuntural, se observa que estas declaraciones parecen ser expresión de un proceso interno de consolidación del liderazgo en la izquierda; se pretende aglutinar a los votantes alrededor de un liderazgo, el de Cepeda, en contraste con el del presidente Petro. Y una tercera lectura sería la de construir un relato de cuestionamiento a la legitimidad de la elección del presidente De La Espriella; este es un nuevo capítulo que se inició con el argumento de que las elecciones eran ilegítimas y producto de manipulaciones. Ahora se anuncia que la elección es igualmente espuria, pero el motivo es la historia, las relaciones reales o hipotéticas del presidente con los Estados Unidos. Se trata de una declaración que tiene unos condicionamientos que no se agotarían con la renuncia a la nacionalidad; al parecer, esta será la línea de cuestionamiento central de la oposición. El presidente no representará nuestros intereses, es un “vendepatria” y no debemos reconocer este Gobierno como legítimo.“Lo que se está planteando es que la situación actual representa una especie de neocolonialismo”, dice Humberto Sierra Porto. Foto: Universidad Externado.SEMANA: ¿Cuáles son los riesgos de levantar la bandera de la desobediencia civil en un contexto de polarización como el que vivimos? H.S.: El argumento según el cual, si yo no gano, debo desconocer las elecciones por las condiciones personales del presidente, nos coloca en un contexto de polarización, de confrontación que es desalentador. La legitimidad del Gobierno y de su presidente es esencial para que el Derecho, las decisiones, se cumplan, sean respetadas por la ciudadanía. Pagar impuestos, obedecer a las autoridades, entender que las leyes persiguen el bienestar de todos y no de unas clases o sectores de la población son aspectos que se dificultan con esta conducta. Por este camino será difícil construir políticas de Estado; cada elección será un nuevo comienzo. Para evitar esta deriva confrontacional, deben hacerse esfuerzos por parte de la oposición, pero también del Gobierno. El presidente De La Espriella, más allá de las conciliadoras declaraciones iniciales, debe actuar con prudencial objetividad y mesura. Esto, más que la expectativa de los colombianos de bien, es una necesidad para lograr armonía social.“Gravísima”: desobediencia civil propuesta por Iván Cepeda contra Abelardo De La Espriella desató polémica; le piden respeto por el presidente electoSEMANA: Es llamativo el argumento que usa Cepeda: la nacionalidad americana del presidente electo. ¿Qué plantea eso? H.S.: Lo que se está planteando es que la situación actual representa una especie de neocolonialismo en el que el presidente no estaría defendiendo la soberanía nacional. Las decisiones en materia de paz, de tierras, de energía o de salud, por ejemplo, obedecerían a intereses transnacionales y no al del colombiano de a pie. Al margen de los debates jurídicos, que en mi entender no son los esenciales, esta lógica que se propone es muy poderosa y puede ser perturbadora de la percepción ciudadana sobre la credibilidad del nuevo Gobierno.Presidente Abelardo De La Espriella. Foto: Juan Carlos SierraSEMANA: ¿Un mensaje de unidad antiyanqui o anti-Trump? H.S.: Sí, probablemente es lo que se puede generar con la línea de actuación que propone la oposición. Lo grave es que, con esa lógica de cuestionar su legitimidad, esa puede convertirse en una de las líneas centrales de oposición al Gobierno. Cada decisión que tome el presidente –y serán muchas, por su cercanía personal y por la intensidad de las relaciones de cooperación y asistencia con Estados Unidos– podrá ser cuestionada bajo el argumento de que no prevalece el interés colombiano, sino el interés norteamericano. Creo que eso sí es grave. Que estas acusaciones de “deslealtad” con el país sean ciertas o no, no es lo relevante; lo importante es la percepción que puede tener la ciudadanía.Insisto, independientemente de que jurídicamente no tenga la razón la oposición, el planteamiento sí tiene un enorme poder político. Resulta razonable pensar que, dada la cantidad de asuntos que maneja el Estado colombiano y la estrecha relación con Estados Unidos, es conveniente que el presidente deba actuar de la manera más independiente posible. Es posible que el presidente electo se radicalice y no renuncie a la nacionalidad, pero en todo caso deberá ser muy cuidadoso en explicar, justificar y regularizar las decisiones relacionadas con los Estados Unidos.“A Iván Cepeda se le fueron las luces con Abelardo De La Espriella”: expresidente del Partido Conservador habla sobre propuesta de desobediencia civilSEMANA: ¿Qué consecuencias trae ese relato? H.S.: Cuando se dice que el presidente es republicano, que financió la campaña de Trump, que es cercano a determinados sectores de Estados Unidos de inteligencia de ese país, o que, cuando un opositor incomoda, habla con las autoridades estadounidenses y le terminan quitando la visa. Todo ese tipo de situaciones, reales o no, pueden alimentar una narrativa de descalificación. Lo mismo ocurrirá con decisiones como la participación de Colombia en determinados proyectos estratégicos. Todo eso hará que se cuestione la credibilidad, la buena fe y la imparcialidad de las decisiones del presidente. Lo que se busca es construir unos relatos alrededor de dos objetivos: primero, aglutinar a la izquierda alrededor de Iván Cepeda, el líder que impulsa esta tesis; y segundo, cuestionar la legitimidad del nuevo presidente. En ese contexto, la polarización y todos sus peligros están prácticamente garantizados. Todo lo que está pasando en Colombia merece un debate más de fondo. Esta semana, en la Universidad Externado, en donde soy el director del Departamento de Derecho Constitucional, se realizará el Congreso Mundial del Derecho Constitucional. Vienen más de 2.000 constitucionalistas de muchos países, porque los debates que vivimos hoy son cada vez más desafiantes. “Se pretende aglutinar a los votantes alrededor de un liderazgo, el de Cepeda, en contraste con el del presidente Petro”. Foto: Guillermo Torres ReinaSEMANA: En Colombia, ¿qué cree que podría pasar con este tema y por qué considera que amerita esas reflexiones?H.S.: Una que se me ocurre en materia de relaciones internacionales es que, dentro de esa dinámica de radicalización, el presidente dirá que no existe ningún problema; sus opositores dirán que sí los hay. Entonces la discusión puede terminar convirtiéndose en una confrontación entre quienes están a favor o en contra de Estados Unidos. Ya lo he dicho: eso no pinta bien. Germán Vargas Lleras había advertido este escenario político si la izquierda perdía las elecciones: ¿desobediencia civil?SEMANA: A Gustavo Petro este discurso antiimperialista le dio frutos hasta que lo metieron en la Lista Ofac. H.S.: Y, quizás, también por eso, mucha gente votó por De La Espriella porque es amigo de Trump. Lo preocupante es que la relación con Estados Unidos, que tradicionalmente había sido una política de Estado compartida tanto por la izquierda como por la derecha, se está convirtiendo en un factor de polarización. Antes de ser presidente, incluso Gustavo Petro mantenía una relación institucional con Estados Unidos; a él, antes de ser presidente, se le veía en reuniones con grupos de parlamentarios norteamericanos y con visitas al Congreso y líderes de ese país. Históricamente, la relación con Estados Unidos generaba o permitía espacio para todos los sectores políticos. Hoy el riesgo es que esa relación esté determinada por la confrontación interna, por la relación Gobierno-oposición interna. Que se transforme en un debate ideológico me parece un error desde la perspectiva de la política internacional, pero es lo que puede ocurrir si las cosas siguen así.
¿Qué es la desobediencia civil y a qué puede llevar a Colombia? Humberto Sierra Porto, lo explica
Humberto Sierra Porto, expresidente de la Corte Constitucional y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pone en contexto el llamado de Iván Cepeda contra el Gobierno de Abelardo De La Espriella y advierte sus riesgos.












