Cincuenta años después de la Operación Rayo, también conocida como Operación Entebbe y en Israel como Operación Yonatan (en homenaje al único soldado muerto, el hermano del actual primer ministro, Benjamin Netanyahu), surge nueva información sobre cómo enfrentaron los políticos israelíes el eterno dilema de ceder o no a las demandas de los terroristas y dónde empieza y termina la legalidad internacional. El 27 de junio de 1976, la oficina del primer ministro israelí, Yitzhak Rabin, recibió las primeras noticias sobre el secuestro de un vuelo de Air France en el que viajaban numerosos ciudadanos israelíes. Con el paso de las horas se supo que 246 personas habían sido tomadas como rehenes por cuatro atacantes: dos miembros palestinos del Frente Popular para la Liberación de Palestina y dos alemanes de las Células Revolucionarias. El avión cubría la ruta Tel Aviv-París, con escala en Atenas, donde embarcaron los secuestradores. Después fue desviado y acabó aterrizando en el aeropuerto de Entebbe, en Uganda. En los días siguientes, casi todos los pasajeros no israelíes ni judíos fueron liberados, a excepción de la tripulación francesa, que se ofreció voluntariamente a quedarse con el resto de rehenes. Comenzaron entonces las discusiones en el círculo íntimo de asesores de Rabin sobre cómo proceder. El jueves 1 de julio de 1976, el jefe del Estado Mayor del ejército, Mordechai Gur, dijo: "Es innegable, el ejército no está preparado para operaciones en Entebbe". El ministro de Defensa, Shimon Peres, discrepaba. Unas cuarenta y ocho horas después, cuatro aviones Hércules israelíes despegaban de Sharm el-Sheij, en el Sinaí entonces ocupado por Israel, para iniciar una misión de rescate que no todos sus protagonistas creían posible. La operación liberaría a la mayoría de los rehenes, se convertiría en leyenda nacional y acabaría alimentando libros, documentales y películas. TE PUEDE INTERESAR Difícil diplomacia Hace una semana se hicieron públicos documentos del Archivo Estatal de la Oficina del Primer Ministro que reconstruyen las numerosas reuniones gubernamentales celebradas durante aquella semana de crisis. El material incluye cables diplomáticos, fotografías y notas manuscritas, y va desde los intentos de Israel por influir en el dictador ugandés Idi Amin hasta la presión de las familias de los rehenes para convencer al Gobierno de que aceptara un acuerdo capaz de salvar la vida de sus seres queridos. “Cuando empezamos a entrenar para la misión, que no fue más que un día y medio, no nos creíamos que íbamos a ir de verdad a Uganda, pensábamos que el gobierno no lo aprobaría al final”, rememora Sorin Hershko, de 71 años, el soldado regular del cuerpo de paracaidistas que más malherido resultó en la operación. “El pensamiento de que no es algo realista seguramente también lo compartíamos con los ugandeses; la posibilidad de que llegaran de Israel a salvar a los rehenes no estaba en sus mentes, no lo consideraron, y cuando haces una cosa tan sorprendente te da una ventaja enorme. Hoy no existe este factor sorpresa”, dice Hershko, sobre una silla de ruedas desde los 21 años después de que un policía ugandés le disparara en Entebbe, dejándolo paralizado del cuello para abajo. TE PUEDE INTERESAR Los documentos señalan que el gobierno de Rabin y Peres, en los primeros momentos, esperaba ayuda internacional. Rabin dijo el primer día de la crisis que responsabilizaba al gobierno francés dado que el avión pertenecía a Air France y se esperaba que París actuara "por todos los medios necesarios" para garantizar la seguridad y la liberación de los pasajeros. Según los registros israelíes, Francia afirmó asumir la responsabilidad por los pasajeros y su liberación. La diplomacia internacional, sin embargo, no avanzaba. Israel optó entonces por negociar con los secuestradores (por presión de Rabín) mientras trataba también de ganarse a Idi Amin. Los captores exigían cinco millones de dólares y la liberación de 53 presos. Uganda no era territorio desconocido para Israel: oficiales israelíes habían entrenado durante años a las fuerzas ugandesas y empresas israelíes habían construido el aeropuerto en el que ahora estaban retenidos los rehenes. Amin, presidente vitalicio de Uganda, había mantenido en el pasado una buena relación con el Estado hebreo. Pero no era precisamente un interlocutor previsible. Su título oficial lo decía casi todo: Su Excelencia, Presidente Vitalicio, Mariscal de Campo Al Hadji Doctor Idi Amin Dada, Señor de todas las Bestias de la Tierra y los Peces de los Mares y Conquistador del Imperio Británico en África en General y en Uganda en Particular. "Nos enfrentamos a distancias nunca vistas". El 4 de julio, el ministro de Defensa Peres dijo al gabinete ministerial: “No tomamos esta propuesta a la ligera. Se trata de una operación sin precedentes para las Fuerzas de Defensa de Israel. Es la primera operación en la historia del pueblo judío llevada a cabo fuera de las fronteras de Oriente Medio. Nos enfrentamos a distancias nunca vistas”. Ese día, unos 200 soldados israelíes liderados por Dan Shomron, futuro jefe del Estado Mayor, el general de división Yekutiel Adam, el general de división Benjamin Peled y el teniente coronel Yonatan Netanyahu, aterrizaron en Entebbe. Recataron a 103 de los 106 rehenes, la única víctima mortal entre los militares fue Yonatan Netanyahu. "Luchador por la libertad" Benjamin Netanyahu evocó estos días a su hermano Yonatan durante un acto en su memoria. “Pocas semanas después de la guerra de Yom Kipur, me escribió: ‘Prefiero vivir aquí en un estado de guerra constante que formar parte del pueblo judío errante’”, recordó el primer ministro israelí. Después llevó aquel recuerdo al presente. “Y respecto a Irán”, añadió, “sea cual sea el desarrollo diplomático, no permitiré que Irán se arme nuclearmente. Mientras yo sea primer ministro de Israel, eso no sucederá. A este sagrado objetivo he dedicado mi vida desde tu caída, Yoni”. En Irán en aquel entonces no había ayatolas y las relaciones con Israel eran cordiales. Sin embargo, los años 70 fueron escenario de varios ataques de extremistas palestinos y colaboradores internacionales que secuestraron aquella década. Atacaron aviones de pasajeros, dispararon contra civiles, plantaron bombas. Se había producido un cambio en el tipo de atacante palestino respecto a los años previos que el gobierno israelí tardó bastante en asimilar, según explica el periodista Jason Burke en su libro Los Revolucionarios. Ahora, estaban dispuestos a morir en sus misiones. TE PUEDE INTERESAR El terrorismo palestino de la época no era islamista, sino de liberación nacional de izquierdas, de ahí su atractivo para otros grupos violentos de Europa, América Latina y Japón. Cuando los secuestradores del vuelo de Air France empezaron a seleccionar a los pasajeros, judíos o israelíes a un lado y todo el resto al otro, hubo confusiones. Había dobles nacionalidades, había religiosos judíos que no eran israelíes, y en medio de las labores de segregación, un superviviente del Holocausto enseñó su número tatuado en el brazo al secuestrador alemán Wilfried Böse quien le respondió muy enfadado: “No soy un nazi, soy un luchador por la libertad”. Shay Gross, uno de los rehenes que en la semana del secuestro cumplió seis años en Entebbe, recuerda que Shimon Peres le dijo años después que el hecho de que separaran a los judíos e israelíes del resto fue lo que le motivó a empujar la operación militar. “‘No más selecciones como en el Holocausto’, me dijo”. Gross también rememora un tremendo bofetón que le propinó Böse porque hacía ruido jugando con los demás niños, “los terroristas palestinos eran más amables que los alemanes”. “Un viernes por la noche, cuando los judíos encienden las velas de Shabat, mi madre me llevó a la ventana junto con mi padre y buscó dos estrellas,” cuenta Gross. “Entonces ambos lloraron. Solo años después entendí por qué: en aquella época ningún gobierno negociaba liberación de rehenes con terroristas y mis padres estaban seguros de que íbamos a morir en Entebbe”. Pero al día siguiente los comandos israelíes irrumpieron en la terminal, mataron a los secuestradores, a soldados ugandeses y a dos rehenes por error porque se levantaron del suelo durante el tiroteo. El padre de Shay se libró por los pelos del mismo destino cuando la luz del arma apuntaba a su frente y él gritó “¡Israel, Israel!”. Gross recuerda haber visto en el avión de regreso, con dulces y bebida que le dieron los soldados, una camilla con un cuerpo cubierto con una manta. “Era Yoni”, dijo.
Medio siglo de la Operación Entebbe, el rescate israelí de rehenes en Uganda que se volvió leyenda
La operación, en la que murió el hermano de Benjamín Netanyahu, liberaría a la mayoría de los rehenes, se convertiría en leyenda nacional y acabaría alimentando libros, documentales y películas













