OpiniónLas grandes tragedias hacen algo más que estremecer conciencias. También revela verdades que la rutina termina por ocultar.03.07.2026 22:01 Actualizado: 03.07.2026 22:01 Venezuela vuelve a sufrir. Esta vez, por obra de una naturaleza implacable que dejó muerte, destrucción y miles de familias sumidas en la incertidumbre. Ningún cálculo político puede distraer la atención de esa realidad. La prioridad es una sola: aliviar el sufrimiento de quienes hoy lo perdieron todo. Pero las grandes tragedias hacen algo más que estremecer conciencias. También revela verdades que la rutina termina por ocultar.Porque el terremoto no encontró un país cualquiera. Encontró una nación que lleva años intentando recuperar el pulso de su democracia. Esa circunstancia no hace más grande ni más pequeña la tragedia humana. La hace más compleja. Allí donde las instituciones atraviesan un prolongado desgaste, cualquier emergencia adquiere dimensiones mucho más difíciles de enfrentar.Hubo razones para creer que ese ciclo podía empezar a cambiar. El liderazgo de María Corina Machado devolvió a millones de venezolanos una expectativa que parecía definitivamente perdida: la posibilidad de una transición democrática construida desde la legitimidad ciudadana y no desde la confrontación. Pocas veces un liderazgo consiguió condensar, en tan poco tiempo, una esperanza colectiva de semejante magnitud.Sin embargo, el paso de los meses dejó una sensación difícil de ignorar. La causa democrática venezolana dejó de ocupar el lugar central que durante años tuvo en la agenda hemisférica. La presión internacional perdió vigor, y el debate cedió espacio a otros asuntos. No hace falta buscar explicaciones extravagantes para advertirlo. Basta observar los hechos.La solidaridad frente a una catástrofe natural no debería convertirse en indiferencia frente a una crisis política que permanece abierta.Estados Unidos tiene intereses estratégicos que ningún gobierno renunciará a proteger. Así ha sido siempre y así seguirá siendo. Venezuela, por su peso energético y por su ubicación geopolítica, difícilmente escapará a esa lógica. La inquietud aparece cuando esos intereses parecen imponerse sobre el propósito que durante años inspiró buena parte de la política exterior estadounidense: contribuir al restablecimiento pleno de la democracia venezolana.Esa percepción resulta inquietante porque la política internacional también envía mensajes a través de sus silencios. Cuando la defensa de la democracia pierde intensidad, quienes resisten desde la institucionalidad reciben una señal de incertidumbre. Quienes ejercen el poder, por el contrario, comprenden que el paso del tiempo puede convertirse en su mejor aliado.Hoy el terremoto exige una respuesta inmediata. Venezuela necesita equipos de rescate, hospitales en funcionamiento, vías recuperadas y cooperación internacional. Todo esfuerzo será insuficiente frente a la magnitud de la tragedia. Pero sería un error que el continente limitara su compromiso a esa indispensable tarea. La solidaridad frente a una catástrofe natural no debería convertirse en indiferencia frente a una crisis política que permanece abierta.La historia suele ofrecer oportunidades que llegan disfrazadas de tragedia. Esta puede ser una de ellas. La atención internacional ha vuelto a dirigirse hacia Venezuela. Ojalá no se limite a registrar los estragos del terremoto. También debería recuperar una pregunta que el hemisferio parece haber dejado en suspenso: ¿cuándo dejó de ser prioritaria la recuperación democrática de un país cuya estabilidad sigue siendo decisiva para América Latina? La respuesta dirá mucho menos sobre Venezuela que sobre la coherencia de quienes, durante años, hicieron de la democracia una de sus principales banderas. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.