Cabo Verde disputa por primera vez una fase de eliminación directa en una Copa del Mundo. Detrás de este logro histórico hay una combinación de la ampliación del Mundial a 48 selecciones, un proyecto deportivo consolidado y una generación de futbolistas formada entre África y Europa.

Mientras Cabo Verde enfrentó a Argentina en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, la selección africana ya ha escrito la página más importante de su historia. Con una población de poco más de 600 mil habitantes, el archipiélago atlántico logró clasificarse por primera vez a una Copa del Mundo y se convirtió en una de las grandes revelaciones del torneo.

La histórica clasificación comenzó con el nuevo formato impulsado por la FIFA para el Mundial de 2026. La expansión de 32 a 48 selecciones permitió que la Confederación Africana de Fútbol (CAF) aumentara sus plazas directas de cinco a nueve, además de un cupo para el repechaje intercontinental. En las eliminatorias africanas, los 54 países fueron distribuidos en nueve grupos y únicamente los líderes de cada sector obtuvieron el boleto directo al Mundial.

Cabo Verde aprovechó esa oportunidad con autoridad. Bajo la dirección del técnico Pedro Leitão Brito, conocido como "Bubista", el equipo terminó primero en el Grupo D y aseguró una clasificación inédita sin necesidad de disputar la repesca. Compartió sector con Camerún, Angola, Libia, Mauricio y Esuatini, y consiguió el boleto directo tras finalizar como líder, por delante de selecciones con mayor tradición en el continente.