El 13 de octubre de 2025, la selección de fútbol de Cabo Verde venció por 3 a 0 a Esuatini (Suazilandia). Aquel triunfo no fue uno más. Les aseguró el primer puesto de su grupo de clasificación y, al mismo tiempo, un billete directo para la Copa Mundial de la FIFA 2026. Fue un momento histórico para el país.Y ayer, 15 de junio, llegó otro capítulo memorable. En su debut mundialista, Cabo Verde logró un empate sin goles frente a España, una de las grandes favoritas. El resultado sorprendió a muchos y despertó una pregunta inevitable: ¿de dónde ha salido este equipo?Vamos a intentar responderla.Cabo Verde es un archipiélago situado frente a la costa occidental de África, a la altura de Senegal, en pleno océano AtlánticoCabo Verde es un archipiélago situado frente a la costa occidental de África, a la altura de Senegal, en pleno océano Atlántico. Sus islas se dividen en dos grandes grupos: las de Barlovento, al norte, y las de Sotavento, al sur. Aunque cuenta con poco más de medio millón de habitantes, posee una identidad cultural extraordinariamente rica.Fue colonia portuguesa desde el siglo XV hasta que alcanzó su independencia en 1975. El portugués es el idioma oficial, aunque gran parte de la población también habla criollo caboverdiano. Un país de contrastes: playas de arena dorada, paisajes volcánicos, montañas abruptas y valles de una vegetación sorprendentemente exuberante. El país está formado por diez islas, nueve de ellas habitadas, y cada una ofrece experiencias muy distintas para quienes buscan aventura, naturaleza o simplemente desconectar.El bonito pueblo de Santo Antão Tobias HelbigSanto Antão es probablemente la isla más espectacular para los amantes del senderismo. Sus paisajes cambian constantemente: terrenos volcánicos, profundos valles tropicales, bosques verdes y acantilados impresionantes crean escenarios dramáticos. Uno de sus lugares más emblemáticos es el cráter de Cova, un valle formado dentro de un antiguo volcán extinguido. Su capital, Ribeira Grande, conserva una encantadora arquitectura colonial llena de color. Además, es un excelente lugar para probar el grogue, el ron tradicional de Cabo Verde. Curiosamente, la única manera de llegar a Santo Antão es en ferry desde São Vicente, ya que la isla no dispone de aeropuerto.Por su parte, São Vicente es considerada el corazón cultural del país. En su capital, Mindelo, la música forma parte de la vida cotidiana. Es difícil pasear por sus calles sin escuchar los acordes de la morna, el género musical más representativo de Cabo Verde. Además las experiencias al aire libre son preciosas, excursión al Monte Verde, con sus 750 metros de altitud, que permite disfrutar de magníficas vistas panorámicas. Sus playas ventosas atraen a surfistas de todo el mundo y también son ideales para practicar snorkel. Y, con un poco de suerte, es posible observar tortugas marinas e incluso nadar cerca de ellas. Es una de las principales puertas de entrada al archipiélago, ya que cuenta con aeropuerto y conexiones regulares en ferry con otras islas.Barcos de pesca en São VicenteGetty Images/iStockphotoSão Nicolau es uno de esos destinos que todavía conservan un aire auténtico y poco masificado. Sus montañas vírgenes, los valles cubiertos de vegetación y sus costas escarpadas crean un paisaje de enorme belleza. Entre sus principales atractivos destacan las impresionantes formaciones geológicas de Carbeirinhos y el parque natural de Monte Gordo, un lugar perfecto para recorrer senderos y contemplar algunos de los mejores miradores del archipiélago.Luego está Fogo, cuyo nombre significa precisamente fuego en portugués. Y es que la isla sigue dominada por la presencia del Pico do Fogo, un volcán activo que alcanza los 2.829 metros de altitud y constituye el punto más elevado de Cabo Verde. Lo más sorprendente es que, tras las erupciones, los suelos volcánicos han dado lugar a fértiles valles donde crecen eucaliptos y se cultivan frutas, café e incluso vino volcánico, uno de los productos más singulares del país.Pico do Fogo, un volcán activo en Cabo VerdeGetty Images/iStockphotoBrava, la más pequeña de las islas habitadas, ofrece una experiencia completamente diferente. Aquí el ritmo es más pausado, el turismo es escaso y los pueblos conservan una autenticidad difícil de encontrar en otros destinos. Conocida como la isla de las flores, destaca por sus valles verdes, sus plantas tropicales y los bosques de eucaliptos y pinos que aportan frescor y color al paisaje.No hay que perder de vista a este pequeño país. Redactora en el 'Magazine', especializada en viajes y estilo de vida