La Corte Suprema de Estados Unidos puso un freno a una de las principales iniciativas migratorias impulsadas por Donald Trump al declarar inconstitucional el decreto que buscaba restringir la ciudadanía automática para hijos de inmigrantes indocumentados o con residencia temporal.

"La Corte Suprema falló en contra del decreto de Trump. Por lo tanto, se mantiene el criterio de ciudadanía por nacimiento y se frustra una de las iniciativas importantes de Trump", explicó Lucas Luchilo, profesor de Historia Latinoamericana y Ciencias Políticas. El especialista recordó que la medida presidencial pretendía impedir que los recién nacidos obtuvieran la ciudadanía estadounidense cuando sus padres no contaran con un estatus migratorio permanente.

Según detalló, la decisión judicial se fundamenta en la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense, vigente desde el siglo XIX, que establece el principio del jus soli, es decir, el derecho a la ciudadanía por el lugar de nacimiento. "Este decreto contradecía una larga tradición migratoria estadounidense basada en lo que se llama el 'jus soli', el derecho del suelo", sostuvo.

La ciudadanía por nacimiento sigue vigente

Luchilo explicó que el fallo tiene alcance general y representa un límite institucional a las facultades del Poder Ejecutivo en materia migratoria. "Es definitivo porque es la Corte Suprema", remarcó, al tiempo que señaló que el tribunal consideró que la iniciativa presidencial era incompatible con la Constitución y no simplemente una cuestión de ausencia de legislación.