El dictamen reconoce que “los niños nacidos en los Estados Unidos de padres presentes de manera ilegal o temporal están ‘sujetos a la jurisdicción'”, por lo que “son ciudadanos desde el nacimiento en virtud de la cláusula de ciudadanía de la Decimocuarta Enmienda”.
La decisión fue adoptada por cinco votos a favor y cuatro en contra de los magistrados que integran la corte y mantiene una interpretación de la Constitución que, desde hace más de 150 años, considera estadounidense a casi cualquier persona —con excepciones, como los hijos de funcionarios diplomáticos— que nazca en el país.
El juez Brett Kavanaugh discrepó parcialmente al no compartir la interpretación maximalista de la cláusula de ciudadanía, aunque tampoco respalda el decreto de Trump que eliminaría, de facto, la ciudadanía por nacimiento.
Otros tres jueces considerados conservadores discreparon del voto de la mayoría al no reconocer la ciudadanía por nacimiento como un derecho “totalmente” automático.
Trump había prometido durante la campaña limitar la ciudadanía automática para los hijos de migrantes irregulares, medida que firmó el mismo día en que asumió su segundo mandato, el 20 de enero del 2025, e inició un período de políticas antimigratorias más restrictivas.











