CARACAS, Venezuela (AP) — Las consecuencias de los potentes sismos consecutivos de Venezuela se han convertido en una gran prueba para la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, lo que la ha obligado a actuar a toda prisa para evitar que el desastre humanitario se transforme en uno político, mientras su mandato como líder interina vence el viernes.Un día después de que Rodríguez defendiera con enojo la capacidad del operativo de ayuda de su gobierno en su primera conferencia de prensa desde el desastre del 24 de junio, su principal rival, la venezolana exiliada y premio Nobel de la Paz María Corina Machado, lanzó su propio llamado.Machado sostuvo el viernes desde Panamá que la respuesta del gobierno ante el terremoto dejó al descubierto sus debilidades críticas y que “para facilitar el avance de un proceso de transición, mi presencia (en Venezuela) contribuye y mucho más después de la tragedia”.
“Mi presencia estabiliza, es parte de las fuerzas organizadoras que el país necesita en un momento donde se ha evidenciado la ausencia total del Estado”, afirmó Machado, aludiendo a las críticas generalizadas a la respuesta del gobierno ante el terremoto por considerarla lenta y desorganizada. “El país necesita referentes en quien confiar”.













