Los recientes terremotos registrados en Venezuela volvieron a poner en evidencia el elevado riesgo sísmico al que está expuesto el país y despertaron interrogantes sobre las verdaderas causas de estos fenómenos naturales. Aunque los movimientos de tierra ocurren de manera repentina, los especialistas sostienen que su origen responde a procesos geológicos que se desarrollan desde hace millones de años bajo la superficie terrestre. La ubicación del territorio sobre una activa frontera tectónica y la constante interacción entre enormes placas de la corteza convierten a Venezuela en una de las naciones con mayor vulnerabilidad sísmica de Sudamérica. Comprender cómo actúan estas fuerzas permite entender por qué algunas ciudades enfrentan una amenaza permanente y qué factores explican la intensidad de estos eventos.La explicación se encuentra en la interacción constante entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana. Ambas masas terrestres se desplazan lentamente una respecto de la otra, pero ese movimiento no ocurre de forma uniforme, ya que la fricción impide un deslizamiento continuo y provoca la acumulación de grandes cantidades de energía. Cuando esa tensión finalmente se libera, se producen terremotos de distinta magnitud. La periodista científica Esme Stallard explicó que “ambas placas tectónicas tratan de pasar una encima de la otra y a veces se trancan y se acumula la energía”. Añadió además que “cuando finalmente empiezan a moverse de nuevo, se liberan enormes cantidades de energía, lo que hace a Venezuela propensa a los terremotos”.Equipos de rescate buscan supervivientes entre los edificios destruidos en Caraballeda el 1 de julio. / BloombergEl territorio venezolano concentra tres grandes sistemas de fallas considerados fundamentales para comprender su actividad sísmica. La falla de Boconó atraviesa gran parte del occidente del país, mientras que la falla de El Pilar se extiende por el noreste y ha estado vinculada con importantes terremotos históricos. A ellas se suma la falla de San Sebastián, ubicada bajo el mar y situada muy cerca de Caracas. La presencia simultánea de estas estructuras convierte a la franja norte del país en una de las áreas con mayor potencial para generar movimientos telúricos importantes.Varios factores técnicos explican la magnitud de los daños. Los especialistas han señalado que el foco de los últimos eventos se halló a menos de 21 kilómetros de profundidad, lo que intensifica la fuerza del sacudón. Además, se han detectado “dobletes sísmicos”, donde dos temblores potentes ocurren casi de manera simultánea. Sin embargo, el riesgo también tiene un componente humano: la falta de una infraestructura robusta y la ubicación de casi el 80% de la población en zonas peligrosas han hecho que los resultados sean trágicos. La situación es compleja, y como afirmó el secretario general del Consejo Noruego para Refugiados, Jan Egeland, “equipos humanitarios encontraron daños atroces” en las zonas afectadas, lo que confirma que la falta de prevención y la debilidad en las edificaciones intensifican los efectos destructivos de estos desastres naturales, según informa La República.Rescatistas y voluntarios buscan posibles víctimas en Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela, el 28 de junio de 2026, tras los dos terremotos. (Foto de Mauricio Valenzuela / AFP). / MAURICIO VALENZUELAAunque la actividad sísmica venezolana está relacionada con las placas del Caribe y la Sudamericana, los expertos consideran que la Placa del Pacífico es la más activa del mundo. Esta enorme estructura forma parte del Cinturón de Fuego, región donde se concentra la mayor cantidad de volcanes activos y alrededor del 90% de los terremotos del planeta. En sus límites ocurren intensos procesos de choque y subducción con otras placas, lo que favorece la generación de algunos de los terremotos más destructivos registrados en la historia, incluido el de Valdivia, en Chile, considerado el más fuerte del que se tenga registro.