Una orden de arresto bastaba para que alguien acabara fuera de la ley en la Inglaterra medieval y tuviera que sobrevivir robando para seguir con vida. Robin Hood aparece ahí, en ese terreno de fugitivos y bosques, y la pregunta sobre si existió de verdad se mezcla con otra igual de importante: qué hacía exactamente.
Durante siglos se ha repetido su historia como si fuera un personaje real, pero en realidad no hay pruebas de una sola persona concreta detrás del nombre, sino una figura construida a partir de relatos que circulaban entre la gente y que describían a un forajido dedicado al robo, la violencia y el desafío a la autoridad.
Los historiadores descartaron a una persona concreta tras el personaje
Los historiadores coinciden en que Robin Hood no fue un individuo identificable, sino una creación nacida de la tradición oral en el siglo XII, como recoge la BBC. Esas historias pasaban de boca en boca antes de fijarse por escrito dos siglos después en forma de baladas, donde ya aparece como un personaje conocido.
Según explica el análisis difundido por The Conversation, el contexto social ayuda a entender su aparición, con una sociedad marcada por grandes diferencias entre terratenientes ricos y campesinos empobrecidos que alimentaron la idea de un bandido que se enfrentaba a ese orden.









