Según datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el 85% de los graduados en Veterinaria encuentra un empleo acorde a su formación universitaria a los cuatro años de graduarse. Solo le superan en ese afortunado ranking los graduados en Medicina y Enfermería. “Este aspecto se explica en gran medida debido al carácter regulado de la profesión, ya que el ejercicio veterinario exige una titulación específica, lo que limita la competencia externa y garantiza que los puestos queden cubiertos por profesionales cualificados”, explica Carmen Pineda, vicedecana de Prácticas, Empleabilidad y Emprendimiento de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba (UCO).A ello, añade Pineda, se suma el “crecimiento sostenido del sector”, impulsado por factores estructurales como el aumento del número de animales de compañía, la mayor sensibilización social hacia su bienestar y el papel clave del veterinario en la salud pública, la seguridad alimentaria y la producción animal. De hecho, según datos del Informe socioeconómico y laboral del sector veterinario en España de 2024, elaborado por la Confederación Empresarial Veterinaria Española, la facturación anual del sector de sanidad y nutrición animal creció un 65% entre 2013 y 2022, pero ese incremento, si se hace zoom únicamente sobre los animales de compañía, fue de más del 164%.“Además, este sector ha sufrido una importante evolución, ya que a las clínicas de cercanía se suman cada vez más hospitales veterinarios que actúan como centros de referencia y ofrecen las diferentes especialidades médicas y quirúrgicas, además de urgencias. Este hecho ha modificado el sector buscando una mayor calidad en la atención profesional y ha aumentado la demanda de profesionales altamente preparados”, argumenta Paloma Forés, vicedecana de Estudiantes, Orientación Profesional y Emprendimiento del Grado de Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).La clínica veterinaria de compañía, queda claro, es una de las grandes salidas profesionales del grado, pero como recuerdan las expertas consultadas, no es ni mucho menos la única. La Administración pública, en ámbitos como la sanidad animal; la salud pública (control de zoonosis y vigilancia epidemiológica) o la inspección y control de alimentos; la industria agroalimentaria, la producción animal y la ganadería; la industria farmacéutica y de nutrición animal o la investigación y la docencia también presentan oportunidades laborales. “El abanico de salida del grado es cada vez más diversificado, lo que permite al estudiantado una inserción profesional en sectores muy variados, más allá del ejercicio clínico”, apunta Carmen Pineda. Alta empleabilidad, pero…El ejercicio clínico, no obstante, suele ser la primera vía de salida para muchos y, concretamente, para muchas, porque ya desde mediados de la década de los noventa la de veterinaria es una carrera profundamente feminizada. En 2024, de hecho, las mujeres representaron más del 77% de los alumnos matriculados en España. Esa salida tiene un “pero” a la alta empleabilidad y a la gran estabilidad laboral que ofrece. Los salarios. “¿Puestos de trabajo hay? Por supuesto, pero uno de los grandes problemas del sector es que es uno de los peor pagados. Hace no tanto, de hecho, estaba al nivel de servicios no cualificados”, reflexiona Óscar Gutiérrez, director del departamento de Empresa de la Escuela Universitaria Mediterrani de Barcelona, de la Universitat de Girona, y autor del Informe socioeconómico y laboral del sector veterinario en España de 2024. Según este estudio, el salario medio del sector se sitúo en 2022 en 19.546 euros anuales, muy lejos del de otras profesiones sanitarias. Estos bajos salarios, según Gutiérrez, tienen varias explicaciones: por un lado, que por regla general las clínicas veterinarias de cercanía suelen ser microempresas, con un porcentaje muy alto de autoempleo (autónomos); por otro, la inexistencia hasta hace unos años de un convenio colectivo que regulara la profesión, lo que facilitaba que los veterinarios “acabasen yendo a mínimos del Estatuto de los Trabajadores”. Por último, el gran número de veterinarios egresados que salen al mercado cada año: “Hay tanta competencia que existe una tendencia bastante grande a pagar menos, por eso una de las recomendaciones que suelo hacer es que hay que disminuir el número de graduados que salen cada año”, sostiene Gutiérrez. “El salario sigue siendo en cierta medida uno de los principales retos de la profesión veterinaria, especialmente en los primeros años de ejercicio y en el ámbito de las clínicas veterinarias. Desde el ámbito académico y profesional, existe un consenso creciente en la necesidad de seguir avanzando hacia una mejora de las condiciones laborales y salariales, acorde con la relevancia sanitaria, económica y social que desempeña el veterinario”, subraya Carmen Pineda. Una opinión que comparte Paloma Forés, que destaca la “falta de reconocimiento social” de una profesión muy exigente, con horarios y condiciones laborales a veces muy duras. “Todo este esfuerzo, al menos en las clínicas o en el sector rural, pues en la industria o las administraciones públicas el salario está más equilibrado con otras actividades profesionales, no está compensado o reconocido económicamente, y esto es esencial, sobre todo con vistas a ser una profesión atractiva para las nuevas generaciones”, concluye Forés.La emigración como salidaAnte este panorama, una salida que cada vez toman más egresados es buscar empleo en el extranjero, en países que necesitan de veterinarios. En España, por ejemplo, según datos del Informe socioeconómico y laboral del sector veterinario, la ratio de veterinarios por cada millón de habitantes es de 606. Esa cifra en Francia se queda en apenas 269, en Suecia en 300, en Países Bajos en 348 y en Alemania en 426. “Pasa un poco como con Enfermería y Medicina, que los estudios de Veterinaria en España tienen bastante prestigio internacionalmente. Y además, en países como Francia, Reino Unido o Alemania tienen escasez de veterinarios, así que muchos egresados españoles encuentran trabajo con unas condiciones infinitamente mejores”, apunta Óscar Gutiérrez, de la Escuela Universitaria Mediterrani (Barcelona).