Alberto Contador ha revelado cómo era su desayuno cuando competía como ciclista profesional y por qué la primera comida del día era casi una obligación antes de afrontar una etapa. En aquellos años, salir con energía suficiente podía marcar la diferencia entre defender el liderato o quedarse sin fuerzas en plena jornada. Contador reconoció que, cuando estaba en carrera, no podía permitirse una mala respuesta física por falta de combustible. “Siendo el líder no te podías permitir tener un día malo, sin energía”, señal. Por eso, antes de subirse a la bicicleta, trataba de llenar al máximo sus reservas: “Tenía que salir con los depósitos a reventar. Me obligaba a comer”. No era una cuestión de apetito, sino de rendimiento, resistencia y prevención ante etapas largas o especialmente duras. Su desayuno en competición El desayuno de Contador durante su etapa profesional combinaba alimentos salados y dulces. El objetivo era llegar a la salida con energía suficiente para responder a cualquier situación de carrera, especialmente cuando defendía una posición importante en la general. El exciclista detalló que empezaba “con arroz blanco, una tortilla y un poquito de jamón y queso. Y todo, con aceite a base de bien”. Después llegaba la parte más dulce del desayuno, con cereales azucarados tipo muesli, pensados para terminar de completar esa carga energética antes de la competición. “Para acabar, me hacía una tostada de Nutella bien cargada y, a lo mejor, me apetecía un croissant que había en el buffet”, explicó. TE PUEDE INTERESAR Contador insistió en que no siempre comía porque tuviera hambre. En muchos momentos lo hacía por necesidad deportiva. “Comía incluso obligado”, admitió al recordar una rutina que formaba parte de su forma de preparar las etapas. Con el paso de los años, el madrileño también ajustó algunos hábitos. En la parte final de su trayectoria incorporó un alimento que, según contó, le dio buen resultado en carrera por su aporte más sostenido. “Introduje la avena, energía lenta, y me funcionó muy bien”, relató Contador. Así ha cambiado el ciclismo En una entrevista concedida a La Gazzetta dello Sport, el excorredor reflexionó sobre cuánto ha cambiado la nutrición en el pelotón desde su retirada en 2017. “¿Qué es lo que más marca la diferencia en este ciclismo? La nutrición, sobre todo, y la recuperación. También tomaba barritas y geles, pero hoy la nutrición es increíble. Nunca pesaba lo que comía en la báscula, pero sentía mi cuerpo y sabía lo que necesitaba”, afirmó en el diario italiano. Su testimonio refleja el salto entre una época más apoyada en la intuición del corredor y otra mucho más controlada por datos. “Ahora entrenan con parches que miden el nivel de azúcar en sangre para saber el grado de asimilación de un gel, estudian los minutos que tarda en llegar al cuerpo, miden la temperatura de la piel para saber cómo funciona el corazón, saben cuál es la temperatura óptima para estimular la recuperación: todo es mucho más científico”, explicó. Comparó incluso cómo ha cambiado la estructura de los equipos. “Estaba en un equipo grande de 70 personas, ahora somos más de 100. Sentía mi cuerpo y era maravilloso; eran mis sensaciones; podías tener más o menos sensibilidad y marcar la diferencia. Hoy todo está calculado: son más que números”, señaló. Alberto Contador ha revelado cómo era su desayuno cuando competía como ciclista profesional y por qué la primera comida del día era casi una obligación antes de afrontar una etapa. En aquellos años, salir con energía suficiente podía marcar la diferencia entre defender el liderato o quedarse sin fuerzas en plena jornada. Contador reconoció que, cuando estaba en carrera, no podía permitirse una mala respuesta física por falta de combustible. “Siendo el líder no te podías permitir tener un día malo, sin energía”, señal. Por eso, antes de subirse a la bicicleta, trataba de llenar al máximo sus reservas: “Tenía que salir con los depósitos a reventar. Me obligaba a comer”. No era una cuestión de apetito, sino de rendimiento, resistencia y prevención ante etapas largas o especialmente duras.