La selección portuguesa se clasificó a los octavos de final del Mundial 2026 gracias a un triunfo agónico (2-1) sobre Croacia. El encuentro, en el que los lusos remontaron en el descuento, estuvo protagonizado por una jugada muy polémica, en la que los balcánicos protestaron efusivamente por la invalidación de un gol por fuera de juego del que avisó la tecnología del balón. En el minuto 90+12, Josko Gvardiol mandó el balón al fondo de la red con una definición ajustada que desató el delirio croata y el temor portugués. Croacia celebró el 2-2, mientras los jugadores de Portugal reclamaban una mano en la acción. El VAR validó inicialmente el gol, pero el árbitro Espen Eskas acudió después a revisar la jugada en la pantalla y acabó anulándolo.La decisión encendió a los aficionados croatas concentrados en el fondo sur, junto a la portería portuguesa. Decenas de botellas de agua cayeron sobre el césped e interrumpieron la reanudación del juego, en un cierre crispado que añadió dramatismo a una eliminación ya dolorosa. El partido terminó entre protestas croatas, alivio portugués y una imagen de época: Ronaldo vivo en el Mundial y Modric de despedida.La decisión cayó del lado portugués gracias a la Trionda, el balón oficial del Mundal, que lleva tecnología Adidas Connected Ball con un sistema innovado en el chip montado en el lateral. Este sensor de movimiento está dentro de uno de los cuatro paneles. Además, la pelota tiene la capacidad de recoger y enviar datos precisos al sistema del árbitro asistente de video (VAR) en tiempo real que, combinado con otras métricas y el uso de la inteligencia artificial, ayuda a los árbitros a tomar decisiones de fuera de juego más rápidamente, además de identificar cada toque individual del balón para a resolver incidentes como manos en menos tiempo.