Noticias hoyEl VAR fue protagonista hasta el último segundo en la dramática victoria de Portugal sobre Croacia por los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Los lusos ganaban 2-1 cuando, en el minuto 102 del tiempo regular, Joško Gvardiol empujó la pelota prácticamente debajo del arco y desató el delirio balcánico. Todo parecía conducir a un alargue inevitable. Cristiano Ronaldo observaba incrédulo desde el banco de suplentes, mientras Luka Modrić celebraba un empate que mantenía con vida a su seleccionado y prolongaba, al menos por media hora más, su última aventura mundialista.Pero la euforia duró apenas unos segundos. Mientras los futbolistas croatas seguían abrazándose, el árbitro noruego Espen Eskås recibió el llamado desde la cabina del VAR y detuvo el reinicio del juego. Las cámaras ya insinuaban una posible posición adelantada, aunque la polémica terminó de instalarse durante la revisión de una acción que escondía un detalle casi imperceptible, salvo para la tecnología.La secuencia reveló que, antes de que Mario Pašalić asistiera a Gvardiol, el centro enviado al área había sido peinado apenas por Igor Matanović. El roce era prácticamente invisible en las repeticiones convencionales, pero el VAR no lo detectó por las cámaras, sino gracias a la tecnología que revolucionó el arbitraje en busca de una precisión absoluta: el chip incorporado en la pelota. El mecanismo permitió establecer que, a partir de esa mínima desviación, Pašalić había quedado en posición adelantada al intervenir en la jugada.— DSPORTS (@DSports) July 3, 2026
El microchip que dejó a Croacia sin alargue: la explicación del gol anulado que festejaron como locos Cristiano Ronaldo y Portugal
El balón detectó un roce imperceptible que cambió por completo la jugada y la historia.La tecnología semiautomática determinó un offside imposible de advertir a simple vista. Así, Modric se despidió del Mundial y los lusos se las verán contra España en octavos de final.











