Diez horas y 38 minutos después de la partida en Bossòst, Yana Vasianovych cruzó la tarde del miércoles la meta de Vielha luciendo la bandera ucraniana. Exhausta, tras un recorrido con paisajes de película de 75 kilómetros y 5.100 metros de cuestas, pero satisfecha por haber cumplido el objetivo que había planificado muchos meses antes con su marido, Pavel, en su hogar de Kyiv. Yana, de 35 años, acabó segunda de la carrera Termières dera Libertat (TDL), Fronteras de Libertad en aranés, de la Hoka Val d’Aran by UTMB, detrás de la brillante atleta de Ciudad Real Gemma Arenas (10h28m43s), en una llegada emocionante en la que se conectó con Pavel. “Lo hemos conseguido”, exclamó Yana y él le manifestó su profunda admiración.Lee también“Pavel, también de 35 años, no ha podido salir de Ucrania por la guerra, pero le debo a él haber podido viajar a la Val d’Aran, hemos estado ahorrando y no iremos de vacaciones”, comenta Yana. La prueba que ha elegido, la citada TDL, es nueva en la actual edición de la marca UTMB en la Val d’Aran. Desde el miércoles y hasta el domingo más de 7.500 atletas de 91 países participan en alguna de las ocho carreras de este evento, desde una de 10 kilómetros a la más exigente de 163 con 10.000 metros de desnivel positivo.“Es importante que los ucranianos mostremos que somos fuertes y que también podemos ganar carreras”Yana se decantó por la TDL sin saber que el recorrido que iba a emprender, Fronteras de Libertad, la transportaría a itinerarios que en el pasado surcaron víctimas de violencias. No son pocas las rutas que en la guerra civil española y en la Segunda Guerra Mundial utilizaron hombres y mujeres a través de pasos de montaña para intentar salvar la vida.Yana tuvo de todo en la carrera del miércoles, lluvia, sol, sendas técnicas, otras de mas pausadas y crestas con espectaculares vistas. “Ha sido muy duro por el calor, mi plan era empezar tranquila, disfrutar del paisaje y acabar con una sonrisa”, dice. Cuenta que empezó a correr por la montaña poco después de la invasión rusa, en el 2022, cuando se trasladó como refugiada con sus dos hijos, entonces de cinco y casi dos años, a Noruega. Permanecieron seis meses en Kaupanger, acogidos por unos amigos. “Para mí era un desafío, a veces me perdía. Pero para nosotros, para muchos ucranianos, el deporte es una vía de escape y yo me voy marcando objetivos. En Ucrania trabajo para una compañía que organiza triatlones y también participo en algunos”, detalla cerca de la meta, antes de dirigirse a la cercana localidad de Les para dormir en la tienda de campaña que ha montado en un camping. Comenta que todo el material se lo ha prestado su cuñado, el gran escalador alemán Alex Megos. Ayer ya tomó un bus para ir al aeropuerto de El Prat y volar a Alemania, donde reside su hermana pequeña y le esperan sus hijos.Lee también“Cuando regresamos de Noruega a Kyiv seguí corriendo, aunque allí no tengo montañas, solo leves colinas, las más cercanas son los Cárpatos ucranianos, a nueve horas en coche. Y el verano pasado competí por primera vez en el extranjero, en Italia, en una prueba de 38 kilómetros. Acabé octava. Y luego fui a la del Monte Rosa, donde entré quinta. La de la Val d’Aran ha sido mi tercera carrera fuera de casa”, detalla.Correr es una suerte de bálsamo que además le aporta autoestima. Entrena todo lo que puede, aunque no descanse demasiado bien, el estrés por la guerra no facilita el sueño. Cada noche se acomoda con sus hijos en el pasillo de su casa para intentar dormir. “Es importante que los ucranianos mostremos que somos fuertes y que también podemos ganar carreras”, proclama pausadamente, recuperándose poco a poco de los 75 kilómetros del descomunal esfuerzo.55 km y 3.300 metros de cuestasSara Alonso gana la Peades d'Aigua y Núria Gil, terceraMás de 1.700 personas salieron ayer a partir de las 7 de la mañana de Salardú para recorrer los 55 km, con 3.300 metros de desnivel positivo, de la Peades d’Aigua, en la que se impusieron el italiano Luca del Pero (5h23m25s) y la vasca Sara Alonso (6h20m12s), quien manifestó que esta era quizás la carrera más dura de su vida. “He pasado mucho calor y he llegado al límite de mis fuerzas”, comentó en la meta de Vielha. La rumana Ioan Madalina Amariei finalizó en segunda posición (6h23m06s) y la reusense Núria Gil Clapera (6h25m43s), en tercera.Periodista.