Casi seis de cada diez bodegas catalanas que se han abierto al negocio enoturístico (un 57%) venden más del 10% del vino directamente a los visitantes. La mitad de las bodegas reciben entre 1.000 y 5.000 enoturistas anuales y en siete de cada diez bodegas más del 75% de los visitantes paga una experiencia, y en ocho de cada diez más de la mitad compra vino después de la visita. Y el 78% de las bodegas declara que más de la mitad de los visitantes compra vino después de la visita. En un 46% de los casos, lo hacen tres de cada cuatro. El 79% de las bodegas declara un ticket medio de compra de vino superior a los 20 euros después de haber cobrado por una visita. En un 29% de los casos, este ticket supera los 40 euros. Los de gama media son los más demandados, según revelan un 46% de las bodegas.Además, el 60% de las bodegas declara que los visitantes compran tres botellas o más de media. El tramo más habitual es de entre 3 y 6 botellas, un dato que refuerza la idea de que la venta directa vinculada al enoturismo “no es sólo una compra simbólica”. El 78% de las bodegas encuestadas declara que más de la mitad de los visitantes compra vino después de la visita. En un 46% de los casos, la compra supera al 75% de los visitantes. En el 69% de las bodegas más del 75% de los visitantes paga una actividad; y en el 46% más del 75% compra vino después de la visita. “Esta doble conversión sitúa al enoturismo como una herramienta económica cada vez más relevante para las bodegas”, afirma Joan Gené, el director general del Institut Català de la Vinya i el Vi de la Generalitat (Incavi).Enoturistas sobrevolando la bodega Avgvstvs Forvm de Sant Vicenç de Calders CedidaEl valor de la visita no se limita al precio de la entrada, sino que sigue en la tienda, en la compra de botellas y, en algunos casos, en la relación posterior con el cliente. El 68% de las bodegas afirma que la venta directa de vino ha crecido en los últimos tres años: un 39% dice aumentar ligeramente y un 29% que lo ha hecho significativamente. De cara al futuro, el 75% de las bodegas quisiera que la venta directa representara al menos el 25% del negocio.Hub de Innovación Enoturística¿Cuáles son los principales retos que condicionan el futuro del enoturismo?L’Escola d’Enoturisme de Catalunya avanza en la creación del futuro Hub de Innovación Enoturística, una iniciativa que se organiza juntamente con los clústers Innovi y Tech Tourism, con la colaboración de la agencia ACCIÓ de la Generalitat. Se han determinado como principales retos que condicionan el futuro del enoturismo la necesidad de disponer de una estrategia clara de innovación, la mejora de las competencias digitales, la conexión con centros de investigación y tecnología, la adaptación a los cambios de futuro y la dificultad para atraer y retener talento profesional.Uno de los principales consensos es que la innovación en enoturismo no se limita a la tecnología. El sector ha puesto en valor la necesidad de innovar también en el relato, la comercialización, la cooperación territorial, la sostenibilidad, la accesibilidad, la profesionalización de las visitas y la creación de experiencias “más auténticas y diferenciadas”. La digitalización también desempeña un papel destacado en el debate. Se habla de reservas online, de CRM (un software que centraliza toda la información de los clientes actuales y potenciales), de gestión de datos y de comunicación digital e inteligencia artificial. Todo ello siempre desde una idea compartida: “la tecnología debe facilitar la gestión y mejorar la experiencia, sin sustituir el valor del trato humano, considerado esencial en el enoturismo”.Se evidencia también la necesidad de reforzar la conexión entre empresas, clústers, administraciones, centros tecnológicos, universidades y agentes de formación. En este sentido, el futuro Hub se plantea como “un espacio estable para compartir conocimiento, detectar retos comunes, impulsar proyectos colaborativos y facilitar el acceso del sector a herramientas, datos, buenas prácticas y oportunidades de innovación”.Los datos se enmarcan en el Enodata 2026, un informe de la venta directa en enoturismo en Catalunya impulsado por el Incavi con la revista Enoturista. Se ha llegado a la conclusión, según David Jobé, investigador de Enodata, que “el enoturismo ya no es sólo una actividad de promoción para las bodegas catalanas si no también una vía directa de venta de experiencias y de botellas de vino”. Enogastronomía en Juvé & Camps de Sant Sadurní d'Anoia CedidaDavid Jobé, que remarca la importancia de la venta directa para unas bodegas que asisten a una creciente caída en el consumo de vino, revela que en casos como el de bodegas del Priorat el ticket medio de venta de botellas por visitante asciende hasta los 80 euros. El director general del Incavi, Joan Gené, destaca que “los datos muestran que la visita a la bodega tiene un impacto comercial claro”.Este nuevo informe recoge datos agregados sobre la actividad enoturística de las bodegas catalanas, la venta directa vinculada a las visitas, el perfil de los visitantes y la evolución de este ámbito dentro del negocio vitivinícola. El documento incluye información de 127 bodegas de todas las denominaciones de origen catalanas y ofrece una radiografía del sector a través de indicadores relacionados con el número de visitantes, las experiencias enoturísticas, los hábitos de compra de vino en bodega, los canales de venta, los servicios complementarios, el origen de los públicos y las perspectivas de futuro de las bodegas participantes.
Más del 10% de ventas directas en seis de cada diez bodegas catalanas que se han abierto al enoturismo
El 79% de las bodegas declara un ticket medio de compra de vino superior a los 20 euros después de haber cobrado por una visita






