A pesar de que España atraviesa el mejor momento de su historia en términos de empleo y afiliación a la Seguridad Social, el sistema público de pensiones sigue presentando un importante desequilibrio financiero. Ni siquiera los máximos históricos de cotizantes registrados en los últimos años han sido suficientes para cerrar la brecha existente entre los ingresos que obtiene la Seguridad Social a través de las aportaciones de las nóminas y el gasto que debe afrontar para pagar las pensiones contributivas cada año.El sistema necesitaría incorporar 685.786 trabajadores más para lograr compensar el déficit actual, según calcula un informe elaborado por Foment del Treball, la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales (SBEES) y Opina 360. Esta cifra pone de manifiesto la magnitud del reto al que se enfrenta el modelo de pensiones español, especialmente en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y la jubilación de la generación del baby boom.
En 2025, la Seguridad Social ingresó un total de 176.918 millones de euros procedentes de las cotizaciones sociales abonadas por trabajadores y empresas. Sin embargo, el gasto destinado al pago de las pensiones contributivas alcanzó los 182.526 millones. Como consecuencia, el sistema cerró el ejercicio con un déficit de 5.608 millones, ya que los ingresos obtenidos fueron inferiores a los gastos asumidos, según ha podido saber elEconomista.es.









