Es una carrera contra el reloj. En la medida en que se acerca este sábado, 4 de julio, Teherán va cambiando de cara. No para celebrar los 250 años de independencia del país con el que rompieron relaciones en 1979 después de la revolución islámica, sino para despedir al ayatolá Ali Jamenei, a quien han llamado el ‘líder mártir’, asesinado en un ataque lanzado por Washington y Tel Aviv el 28 de febrero. Un funeral que está llamado a ser el más grande que recuerden la ciudad y el país, incluso mucho mayor que el del creador de la República Islámica, el imán Jomeini, en 1989.En las últimas horas las banderas negras y los carteles con la foto del ayatolá Jamenei que decoraron la ciudad durante la guerra, hoy silenciada, han vuelto a aparecer y en un número infinitamente mayor. Se le ve joven, con traje de militar durante la guerra con Irak en los ochenta; ya de mayor, con una túnica blanca en la intimidad de la oración o caminando por un jardín con su hijo Mojtaba, quien lo ha sucedido en el cargo. En muchos de los pósters destaca su puño levantado con el eslogan en persa y en inglés en el que se lee “Debemos alzarnos”. En otros se lee: “Tenemos que vengarnos”, “el gran hombre de Irán”.En las avenidas que atraviesan la ciudad se crearon carriles especiales para ambulancias, cuerpos de seguridad y carros oficiales, lo que ha creado un tráfico monumental en los días previos. La movilidad será aún más complicada a partir del viernes cuando toda el área central quede convertida en área peatonal. En las entradas de Teherán, se habilitaron grandes espacios para aparcar los coches y buses que transportarán a peregrinos desde otros puntos de Irán. El metro trabajará sin parar día y noche.Se esperan multitdes durante los tres días de ceremonia en la capital antes de que el cuerpo del ayatolá parta hacia las ciudades religiosas de Qom, Najaf - Kerbala en Iraq y Mashad en el noreste de Irán, de la que era originario y donde será sepultado finalmente el jueves 9 de julio junto con el resto de integrantes de su familia. Algunas versiones hablan de tres, otros de cinco y hasta de 10 o 20 millones personas solo en Teherán.Pero más allá de los números, la realidad es que se espera que sea una despedida multitudinaria. Y de allí los preparativos, algo que nunca se había visto en la ciudad. En las calles centrales por donde debe llevarse a cabo la procesión de despedida el próximo lunes, pero especialmente en aquellas cercanas al gran mausoleo de Teherán donde el cuerpo del ayatolá será exhibido sábado y domingo, se levantan con prisa largas hileras de chiringuitos en los costados de las calles y en los parques.PreparativosEn las calles cercanas al gran mausoleo de Teherán donde el cuerpo de Ali Jamenei será exhibido se levantan con prisa largas hileras de chiringuitos a cada costadoDecenas de hombres trabajan sin dormir ensamblando los andamios que sostienen a estos locales improvisados desde donde miles de voluntarios repartirán platos de comida y refrescos para aliviar el calor que podría alcanzar los 39 grados centígrados el próximo lunes, día en el que se tiene previsto que el féretro de Jamenei sea paseado por la ciudad para recibir su último adiós.Estos chiringuitos conocidos como Mokebs son típicos de la conmemoración del ashura, fecha en que los musulmanes, pero especialmente los chiitas, reconstruyen el martirio del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma asesinado en el año 680 D.C. En este último ashura, que terminó solo días atrás, también se recordó a los generales y autoridades asesinados durante la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel, pero en especial los seguidores de la república islámica y los más creyentes lloraron al ayatolá Jamenei, o ‘líder mártir’.“Somos la nación del imán Hussein. Nuestro líder sigue su camino”, dice uno de los tantos eslóganes creados para el funeral y que refuerzan la importancia del concepto del martirio en la construcción de la identidad de la República Islámica.'Líder mártir'Los eslóganes y carteles creados para el funeral destacan el concepto de martirio, clave en la construcción de identidad de la república islámica“Este ashura sin él fue muy diferente, fue muy triste. Nos faltaba su energía y su consuelo”, confiesa Fatemé, una maestra de preescolar, que cuando la encontramos acababa de comprar una bandera roja diseñada especialmente para los funerales del líder. La mujer de 43 años, que como muchas de las más fieles seguidoras del ayatolá va cubierta con chador negro, ha escogido una bandera en la aparece la foto de Jamenei junto a un puño blanco levantado: “Con nuestro puño vamos por su revancha”, dice el eslogan estampado en la tela.La mujer se encuentra en un pasaje comercial de dos pisos en el centro de la ciudad y que es considerado el corazón de la simbología de la república islámica. En estos locales se diseñan, se imprimen y se distribuyen, entre otros, las banderas, las banderolas, las camisetas, las fotos con la imagen del imán Jomeini, el ayatolá Jamenei y su hijo Mojtaba, y demás militares y autoridades asesinadas en estos años. Es como una feria del diseño dedicada a enaltecer a la república islámica y sus líderes.Hay diseños y eslóganes para todos los gustos aunque en estos días previos al funeral todo gira en torno a la figura del líder Ali Jamenei. “Tenemos tantas órdenes que no hemos podido cumplir in todos los pedidos”, confiesa Ali Mohammed, de 57 años y veterano de la guerra con Irak, que trabaja en uno de los tantos almacenes que venden banderas. “La que más se pide es la del puño que pide venganza”, reconoce este hombre. Los pedidos, dicen, también llegan de Irak.“Yo tengo padres de alumnos que no son religiosos ni seguidores del líder y que nunca participarían en el funeral, pero en mi familia todos somos muy creyentes”, añade Fatemé, la maestra, que reconoce que a pesar de este gran despliegue para despedir al ayatolá Jamenei, hay un gran sector del país que no participará. “Mucha gente ve esto como un show de fuerza. Incluso hay gente que se alegra que el ayatolá ya no esté”, confiesa un ingeniero retirado de 72 años que pide no dar su nombre. Argumenta que este funeral no solo es el homenaje que las autoridades le hacen a quién fue la máxima figura del país por 38 años, sino también un acto de fuerza y de poderío de Irán.Discrepancias“Mucha gente ve esto como un show de fuerza. Incluso hay gente que se alegra que el ayatolá ya no esté”, confiesa un ingeniero de 72 años que pide no dar su nombre“Quieren mandar un doble mensaje tanto a nivel local como externo de que la República Islámica es fuerte y tiene una gran capacidad de movilización”, dice este hombre que ha sido testigo de múltiples funerales durante estos 47 años de República Islámica, especialmente en los últimos años cuando decenas de generales, científicos nucleares y autoridades han sido asesinados. Recuerda en especial el funeral del general asesinado Qassem Suleimani donde la ciudad quedó desbordada, muchos de los que estuvieron presentes temieron por su vida.Pero este funeral está llamado a ser mucho mayor que cualquier otro. Y de allí el despliegue en la ciudad donde al caer la noche de este jueves ya se veían decenas de ambulancias y carpas levantadas en los alrededores del mausoleo de Teherán. Unas estaban destinadas como hospitales de campaña y otras para acoger cientos de miles de peregrinos. Otros cientos de miles más, según las autoridades, se hospedarán en mezquitas, colegios e instituciones gubernamentales. Mientras tanto los últimos detalles del interior del Mausoleo continuaban y una grúa ayudaba a poner una bandera símbolo del funeral en lo más alto de la cúpula de este complejo religioso en el área central de Teherán.