“¿Dónde está el maná de los cómicos, en qué tierra caerá que sea nuestra, si nosotros no somos de ninguna parte? Somos... del camino”. Esta frase del personaje Carlos Galván, un actor errante interpretado por José Sacristán en ‘El viaje a ninguna parte’, es la esencia de esta mítica película de Fernando Fernán Gómez, también guionista y actor en la cinta, rodada en 1986. El cineasta adaptó ese año para el cine su propia novela: la historia de un grupo de cómicos y actores ambulantes, que viajan en caravanas de pueblo en pueblo durante la posguerra franquista, y buscan el éxito y el amor del público.

Paradójicamente, este último objetivo lo consiguió la película. Amada por el público y la crítica, fue la primera en triunfar en los Premios Goya, que se estrenaron en 1987, cuando se hizo con los principales galardones.

El destino quiso que también cambiara para siempre la historia de Arisgotas, una pedanía de medio centenar de habitantes del municipio toledano de Orgaz. Por entonces, su alcaldesa, Juana Martín-Maestro, acudía a la localidad vecina de Mora a trabajar en una fábrica de guantes, y un día, al pasar por la céntrica plaza de Arisgotas para desplazarse, se encontró con Fernando Fernán Gómez, que buscaba escenarios por lugares de la zona para llevar su novela al cine.