Más de 20 años después de que se anunciara el Corredor Cantábrico-Mediterráneo como una infraestructura estratégica para conectar el norte y el este peninsular, Teruel vuelve a levantar la voz para reclamar que el proyecto deje de ser una promesa sobre el papel. La manifestación celebrada este martes en la capital turolense ha reabierto un conflicto enquistado durante décadas, en el que plataformas ciudadanas, asociaciones vecinales y Teruel Existe denuncian que la provincia continúa sufriendo un agravio ferroviario mientras las administraciones incumplen los compromisos adquiridos.
La principal reivindicación no es únicamente la reapertura de la línea Zaragoza-Teruel-Valencia, cerrada desde hace más de diecisiete meses por las obras de modernización, sino la construcción del verdadero Corredor Cantábrico-Mediterráneo, una infraestructura de doble vía electrificada y altas prestaciones para viajeros y mercancías que consideran imprescindible para garantizar el futuro económico de la provincia.
La movilización a la que acudieron unas 3.000 personas —en torno al 8% de la población de la ciudad— estaba convocada por la Plataforma en Defensa del Ferrocarril de Teruel, la Federación de Asociaciones Vecinales y Culturales y el Movimiento Ciudadano Teruel Existe. Los organizadores elevaron la asistencia hasta las 5.000 personas, mientras la Federación de Asociaciones la situó en torno a 3.000, una cifra que representa aproximadamente el 10% de la población de la capital turolense.







