Madonna tenía 24 años cuando lanzó su primera canción en solitario, Everybody. Era 6 de octubre de 1982, fecha que cambiaría para siempre la historia de la música. Nacía la que terminaría convirtiéndose en la 'reina del pop'. Soberanía que su majestad mantiene más de cuatro décadas después en las que, con ahora quince álbumes de estudio a sus espaldas, ha compuesto himnos como Like a Prayer, Like a Virgin, Vogue, Hung Up y La Isla Bonita.

Pero su legado no se ha limitado únicamente a su talento como artista. Madonna rompió los moldes del mainstream, transgredió a nivel sexual, tomó las riendas de toda su corporalidad y look, y dio visibilidad al sida cuando era un tabú envuelto en estigmas, ha desafiado al Vaticano y ha subido la bandera palestina al escenario de Eurovisión en Israel.

“Siempre ha abierto camino”, afirma Eduardo Viñuela, Doctor en Musicología y autor de la biografía Bitch She's Madonna (Dos Bigotes). Un camino que sigue ampliando con el lanzamiento de su nuevo disco, Confessions II, este viernes, siete años después del anterior, a punto de cumplir 68.

“Está haciendo algo que no ha hecho nadie, que es envejecer siendo mujer en un género musical como el pop. No estamos hablando de una artista de country, ni de blues, ni de jazz, sino del pop, que siempre se asoció a la juventud”, valora el experto, que incide en que la cantante ha sido y es diana de edadismo: “Se le ha criticado mucho, cuestionando que por qué no se retira; que además tiene un componente de género, porque desde luego no es algo que le digan a Bruce Springsteen”.